viernes, 22 de abril de 2016

Capítulo 11 (Parte 2) de Noctámbulos

¡¡Hola, monstruitos!! ¿Cómo os va? Como podréis comprobar, la inspiración ha vuelto a casa (*¡por fin!*). Espero que disfrutéis del capítulo ^^
Aquí tenéis el capítulo anterior y la primera parte de este capítulo para que os volváis a poner en sintonía con la historia (que, si sois igual de despistados que yo, os hará falta).
Para los que habéis llegado aquí por casualidad y no sigáis la novela, os animo a que la leáis desde el principio pinchando en este enlace (o en este otro para los que tengáis cuenta en Wattpad) y que comentéis que os parece ^^
***


Brooke

Literalmente me estaba devorando. Sus labios atacaban los míos con fervor y yo lo único que podía hacer era 
intentar seguir el ritmo sin llegar a desmayarme. Estaba en una nube.
Mordí su labio inferior con fiereza, consumida por la pasión desenfrenada que nos envolvía, y él gruño de placer, enredando sus manos en mi pelo. Las mías en cambio se enlazaron con fuerza alrededor de su cuello. Nuestros cuerpos, separados por pocos centímetros gracias a nuestras ropas, ansiaban tocarse, pegarse, fundirse en un solo ser. Eramos un revoltijo de extremidades cargadas de pasión, desenfreno y una pizca de locura. Una bomba a punto de estallar... Y, dios mío, eso me encantó... Más de lo que alguna vez pensé que haría.

Pronto nuestro beso concluyó. Y no por nuestra propia voluntad, más bien por mi maravillosa madre que escogió ese preciso momento para irrumpir en mi cuarto. No sabía si matarla por interrumpir el mejor beso de mi vida o besarla por salvarme del error que, si lugar a dudas, estaría a punto de cometer si hubiese continuado. Aunque lo que más agradecía era la extraordinaria habilidad de Cameron para desaparecer milésimas de segundo antes de que mi progenitora entrase a la habitación. Se apartó de mi lado, dirigiéndose a la ventana de nuevo, haciendo un gesto con su mano para que guardase silencio.

-¡Hey! ¿No me has oído cuando he llegado? -pregunto mamá sonriente mientras entraba en mi habitación

-No... Se ve que estaba algo distraída -no puede evitar que mi mirada se desviase disimuladamente hacia el lado donde Cameron se encontraba, con la foto de mi padre y mía sujeta entre sus manos, observando seriamente la escena aparentemente hermosa que retrataba dicha imagen. 

-Oh... Bueno, no importa -contestó haciendo un gesto despreocupado con la mano- De todas formas, te quería comentar que he ido a la compra pero no quedaban los cereales que tanto te gustan y...

En ese momento, mi madre comenzó a divagar y yo apenas prestaba atención ya que mi cuerpo y mente estaban hiperconscientes de la presencia casi invisible que se hallaba en la habitación.

-Mamá -interrumpí centrándome exclusivamente en ella-, tengo que hacer unas cuantas cosas para el instituto que se me olvidaron hacer ayer... ¿Te importaría dejarme sola para poder terminarlo, por favor? -puse mi mejor cara de cachorrito y sutilmente la fui empujando hacia la puerta

-Claro que sí, cariño, aunque pronto te llamaré para la cena -dijo volviéndose hacia la salida pero antes de que llegase, se giró repentinamente para enfrentarme- ¡Ah, una cosa! No creas que se me ha pasado por alto que has estado todo el día fuera de casa y que ni siquiera te has dignado a avisar así que tu y yo tendremos una extensa charla sobre las normas que hay que respetar en esta casa. ¿He sido clara?

-Cristalina como el agua, señora -respondí en tensión. La verdad es que me sabía fatal hacer ese tipo de cosas a mi madre pero últimamente entre Malditos, demonios y demás mierda de esa no me había podido preocupar de esos pequeños grandes detalles.

-Bien. Hablamos más tarde, entonces.

-¡Claro! -dije empujándola hacia la puerta y esta vez sin tanta sutileza por mi parte. Cerré la puerta inmediatamente y espere en silencio para escuchar las pisadas de mi madre al bajar las escaleras. La voz amortiguada de Jack se hizo eco en la casa y esa fue la señal que necesite para saber que ningún oído indeseado escucharía la conversación que tendría con Cameron.

Rápidamente me di la vuelta y me lo quedé mirando. Lo que hicimos estaba mal y ambos lo sabíamos. Eramos dos personas completamente opuestas (en todos los sentidos) y teníamos un gran asunto entre manos mucho más importante que estar morreándonos como si no hubiera un mañana.

-¿Vamos a hablar sobre lo que acaba de pasar o vamos a hacer como que aquí no ha pasado nada? -preguntó Cameron sin ningún reparo. Noté que su mirada seguía clavada en la fotografía en su mano.

-Es evidente que aquí ha pasado "algo" -dije con cierto retintín aunque no pretendía que sonase así- Mira, ese beso ha sido un completo error...

Rápidamente levantó su mirada y sus ojos amarillentos se clavaron como puñales en mí.

.¿Por qué? ¿Por qué ha sido un error? -dijo resentido y malhumorado acercándose peligrosamente a mi, como un animal a punto de atacar a su presa

-Nuestra "relación" o como quieras llamarlo es bastante... ¿Inestable? -respondí dudosa

-Explícate -demandó ya tan cerca de mí que cortó mi respiración por un segundo.

-A ver... Tú y yo a penas nos aguantamos y, por supuesto, no confiamos el unos en el otro. Básicamente estamos trabajando juntos por intereses en común y sé que, si te dan una oferta mejor de la que te estoy ofreciendo, me traicionarás sin dudarlo un segundo -en realidad había un par de cosas en esta afirmación que no eran del todo ciertas. Cameron me caía bien (de vez en cuando) y no confiaba en el pero quería hacerlo. Quería tener la seguridad de que alguien estaba cuidando de mis espaldas...- ¡Ni siquiera se si me gustas, por el amor de todos los jodidos dioses!

Me miró intensamente. Casi parecía que sus ojos iban a hacerme arder. Su mano se alzó hacia un mechón de mi pelo el cual acarició suavemente.

-No, no te aguanto y no, no confió en absoluto en ti. Bueno, ni en ti ni en nadie que no sea yo mismo pero no pienso que trabajar juntos por intereses comunes sea malo en lo absoluto, es más, saldremos ganando ambos. Y sí, si hay una oferta mejor de la que tu me ofreces es probable que la coja aunque eso signifique que te traicionaré... -en ese momento me congelé. A estas altura no debería de haberme sorprendido su confesión, pero lo hizo y mi corazón se rompió. Un poquito... Bueno, vale, mucho- Y espero que seas lo suficientemente inteligente para tomar mi ejemplo en el caso de que te ocurra lo mismo

-No soy una traidora, Cameron. No es mi estilo.

-Entonces ese será el error que hará que te maten

-Y supongo que serás tú el que clave el puñal en mi espalda, ¿no es así? -pregunte sintiéndome herida y un poco traicionada intentando alejarme de él. 

Inmediatamente en volvió a acercarse a mí y acarició mi rostro lentamente como si fuera una frágil pieza de cristal. Aparté su mano rápidamente. Su toque ya no me hacía sentir bien sino todo lo contrario. Sus hermosos ojos amarillos no hacían juego con el frío rostro del extraño que estaba soltando toda esa palabrería envenenada hacía mí. Y a pesar de todo, no pude evitar acercar mi cuerpo al suyo como si una extraña fuerza magnética me hiciera imposible estar separada de él, aunque solo fuera por un par de centímetros. Algo dentro de mí me decía que lo que estaba diciendo era absolutamente en serio pero sus ojos... Sus ojos me decían lo contrario. 

"Díos... Realmente debo de ser una estúpida o una suicida".

-No tendrás esa suerte, amor -se apartó de mí y desapareció por el mismo sitio por el que había entrado antes de que pudiera replicarle.

Me quedé parada allí, confusa y sin saber muy bien como actuar o pensar. Cameron era un enigma. Primero me decía que tenía que confiar en él y ahora me confesaba que sería mejor todo lo contrario... ¿A qué jugaba? ¿Qué era lo que buscaba de mí? Estaba tan harta de todo...

Pronto esos pensamiento se disiparon de mi mente cuando me percaté de que el Maldito se había llevado mi foto. "¿Qué narices...?" Busqué por la habitación en caso de que estuviera equivocada pero no, se había marchado con ella sin mi permiso. Cogí mi móvil y le llamé de inmediato. Al segundo tono contestó pero antes de que pudiera hablar le interrumpí furiosa:

-No solo te vas, dejándome con la palabra en la boca sino que además me robas. DEVUÉLVEME.LA.FOTO. -intente controlarme todo lo que pude para no gritar

-Escucha... -empezó a decir pero volví a cortarle

-No, no quiero escucharte. Creo que ya te he escuchado lo suficiente, ¿no crees? Ahora soy yo la que va a hablar -la ira iba creciendo en mí rápidamente-. Vas a dar media vuelta para volver a mi casa, me vas a dar mi foto y vas a escuchar atentamente lo que te voy a decir, ¿está claro?

- ¿Quién cojones te has creído que eres? ¿Por qué tendría yo que volver? Ya hemos dejado las cosas claras -su enfado injustificado fluía igual de bien que sus palabras

-No, imbécil. ¡La pregunta que debemos hacer aquí es quién cojones eres tú para poder controlar e irrumpir en mi vida como te plazca!

Los gritos que apenas me di cuenta que estaba soltando debieron ser más que evidentes cuando Jack y mi madre entraron abruptamente en la habitación. Mi madre me lanzó una mirada interrogante mientras que Jack estaba frunciendo el ceño. Les ignoré, alejándome de ellos para salir de la casa. Necesitaba aire fresco para despejar mi furia interna.

-Joder, lo estoy volviendo a hacer... -murmuro para sí mismo

-¿El que? ¿Ser un gilipollas? -grité mientras daba un portazo a la casa. Mi madre me iba a echar una charla ÉPICA por el jaleo que estaba montando pero era lo que menos me importaba en ese instante. 

-Sí, ser un gilipollas -contentó mientras que veía su coche aparcando frente a mí.

Le colgué y me acerqué al vehículo. Verle solo estaba haciendo que mi cabreo monumental empeorase.

-Porque ser un gilipollas es lo único que hago últimamente cuando estoy alrededor de ti -continúo una vez que estuve de pie enfrentándome. Que queréis que os diga, me ablando un poquito con esa frase. ¿Qué? No soy de piedra

-Sí, te estás convirtiendo en un experto -confirme y esta vez fui yo la que me acerque peligrosamente a él- Mira, no sé a que juegas pero estoy harta de estos vaivenes. Tenemos que confiar el uno en el otro y trabajar JUNTOS en contra de August como se supone que debería haber sido desde el principio. Sin traiciones. Sin juegos. Sin besos. Tenemos que ser un equipo, Cameron, y si no es así entonces vete ahora mismo de mí vida antes de que me acaben matando por tu maldita culpa. 

Me observó durante mucho tiempo. Demasiado para mí gusto o mi comodidad. 

-Esta bien, seremos un equipo, Brooke -extendió su mano y yo la estreche, cerrando de esta forma el trato-, pero la confianza es difícil de conseguir y de dar. Llevará tiempo tanto por tu parte como por la mía. 

-Oh cariño, yo tengo más motivos para desconfiar de ti que tú de mí. Y más después de lo que me has dicho hace apenas media hora -me percaté de que sus ojos cambiaron tras esa afirmación. ¿Era arrepentimiento lo que reflejaban?- Además, creo que he encontrado la solución perfecta para nuestros problemas de confianza -creo que disfrute demasiado de la cara de incredulidad que me dio

-Dos cosas. Primero, me encanta que me llames "cariño", amor, ¿segura que no quieres nada de besos en el trato? Y segundo, ¿qué quieres decir con que has encontrado una solución? -preguntó con su sonrisa pícara ladeada que, sí, me terminó por ablandar.

-Nada de besos. Son una distracción...

-Una distracción jodidamente buena, sí... -interrumpió acercándose y deslizando sus manos hacia mi cintura. Me estremecí disfrutando por un segundo de su toque antes de apartarme. Esas manos iban a matarme. "Sí, definitivamente una distracción que me viene como el culo en estos momentos" coincidí con él. 

-... que no necesitamos. Que YO no necesito -continué- Y sobre la solución, solo te diré esto: Tiempo al tiempo. Y ahora para finalizar, dame mi foto antes de que te arranque la cabeza

Se tensó. Eso es lo único en lo que me fijé. ¿Qué interés tenía en la fotografía?

-Mira, necesitaba la foto...

-Pues haberla pedido -ahora que me fijaba, teníamos la mala costumbre de interrumpir siempre las frases del otro. Supongo que en eso eramos iguales.

-Sí, bueno, pero estabas cabreada porque la había cagado a lo grande así que decidí llevármela sin que te enterases y luego devolverla a su sitio cuando terminase con ella


-¿Por qué la necesitas?

-No te lo puedo decir, aún

-¡Ves! Llevártela sin mi permiso, no decirme lo que está planeando tu hermosa cabecita... Ese tipo de cosas son las que hacen imposible que te de mi confianza

-¡No te lo digo porque no estoy seguro! Hasta que no lo confirme prefiero no decírtelo 

-¿Y sí me lo cuentas y luego lo confirmamos juntos? Eso es lo que hacen los equipos, Cameron

Se veía contrariado. Y entendí sus inquietudes. Esta era la primera vez en su vida que iba a trabajar y confiar junto a una persona que no fuera Roger. 

-Joder, vale, hagamos esto... -cedió suspirando y mirando al cielo. Inmediatamente después se dirigió hasta el coche para coger el marco de fotos- La cuestión es que estoy casi seguro de que vi una foto de este mismo hombre en la casa de Korkmaz...

Me quedé perpleja aunque a estas alturas ya nada debería de haberme sorprendido. No era posible.

-¿Qué? Cameron, eso es imposible...

-Puede que sí o puede que no, amor, pero quiero asegurarme de ello. ¿Quién es el de la foto? ¿Tu padre?

-Sí, es mi padre... -contesté distraída mientras le daba vueltas a la cabeza.

Estaba completamente segura de que mi madre era totalmente humana por lo que tendría sentido que mi padre fuera el que me heredo la parte de Noctámbulo que había en mí. Pero lo extraño era el por qué Korkmaz tendría una foto de mi padre en su salón.

-¿Dónde está? ¿Tal vez podríamos hablar con él?

-Esta muerto, Cameron. Murió cuando yo apenas tenía un mes y medio de vida

No pareció escandalizado y tampoco expreso sus condolencias. Lo prefería así. No las necesitaba. Ese hombre era mi padre pero, al no haber llegado a conocerlo, no lo echaba en falta y tampoco me dolía su perdida.

-Entonces eso nos dificulta todavía más el trabajo... ¿Sabes cómo murió? 

Me puse a pensar pero no logré recordarlo aunque supongo que era probable que no lo supiera. Nunca he sentido la más mínima inquietud sobre mi progenitor y eso a derivado en que yo sabía pocas cosas sobre él aunque también había ayudado a mi madre superase la dolorosa pérdida del gran amor de su vida.

-No tengo ni la más remota idea pero supongo que puedo averiguar algo sobre él que nos pueda servir

Me devolvió la foto y pronto me despedí de él al ser consciente de que había varios pares de ojos mirándome. Unos eran de mi madre y Jack, que estaba casi segura de que miraban curiosos la conversación desde la ventana y el otro par eran de la señora Hood, mi anciana vecina de enfrente con complejo de espía. 

Cuando por fin entré a mi casa me recibió una madre con cara de pocos amigos. Estaba parada frente a la puerta con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Eso siempre era señal de que me iba a caer la madre de las broncas. No era de extrañar dado todos los numeritos que estaba dando últimamente. Rápidamente guarde tras de mí el marco de fotos.
-No me gusta ese chico -fue lo primero que salió de su boca, algo que comprendía en cierta forma pero no esperaba. 

-¿Por qué? -me atreví a decir tímidamente

-No creo que sea bueno que te juntes que esa clase de chicos

-¿Y qué clase de chico es?

-La clase de chicos que causan problemas -y en eso tenía más razón que un santo pero si lo admitía sería un problema más al que tenía que enfrentar y, de verdad, no me quedaban fuerzas para más

-Mamá, no le conoces y te recuerdo que fue él quién me llevo al hospital cuando me atacaron... -esperaba que con esa excusa dejase el tema de lado pero no... Mi madre no era de las que se echaban para atrás.

-Aún siguen sin concordarme muchas cosas sobre ese día, Brooklyn -uff... Ahí va con el nombre completo. Esta conversación se estaba volviendo demasiado sería de forma muy rápida. Tenía que parar esto

-Mamá, te aseguro que él es solo un compañero de clase...

-Eso no es lo que he percibido cuando te he visto salir de casa echa una furia para enfrentarle -dijo con ese tonillo que no me gustaba para nada

-Vale -cedí por fin-, puede que sea un amigo pero solo somos eso, amigos que pasan el tiempo juntos en los recreos. No hay nada por lo que preocuparse

Parecía que con eso se había conformado pero, de nuevo, estaba equivocada.

-¿Dónde has estado durante todo el día? 

-En casa de Annia

-¿Haciendo qué? 

-¿Desde cuando eres policía?

-Soy yo quien hace las preguntas aquí, señorita 

Esto se estaba poniendo cada vez más intenso y me estaba agobiando

-Un trabajo de química

-Bien, llamaré después a su casa para confirmarlo

-Bien

-Vale

-Vale

La tensión se podía palpar en ese momento. Jack llegó a la entrada para, por lo que deduje, avisarnos a cenar pero cuando nos vio ahí, paradas una frente a la otra, mi madre con cara de malas pulgas y yo con cara de pavor, se echó para atrás y volvió por donde había venido. No se podía negar que el hombre era inteligente.


***

A la mañana siguiente, las cosas entre mi madre y yo estaban más que clamadas por lo que decidí que el desayuno sería el momento perfecto para hacerle la pregunta que me había quitado el sueño durante toda la noche.

-Mamá, hay algo que me esta reconcomiendo desde hace tiempo pero no he tenido ningún momento oportuno para preguntarte

-Cuenta... -dijo distraída mientras estaba enviando mensajes desde su móvil y comiendo una tostada con mermelada de frambuesa

-Verás, hay varias cosas que me gustaría saber sobre papá...

Mi madre al escuchar aquello dejo de lado el teléfono y centró toda su atención en mí. Puede notar cierta incomodidad emanando de ella pero, lo que más se podía apreciar era curiosidad por mi repentino interés en mi padre.

-¿Qué te gustaría saber?

Podría preguntarle directamente el motivo por el que murió pero sería algo insensible por mi parte así que limite a generalizar.

-Cómo os conocisteis, por qué decidisteis mudaros aquí cuando yo nací, cómo murió papá... -pregunte insegura. No, el arte de la sutileza no era uno de mis puntos fuertes...

-Oh, cariño, no nos mudamos hasta que Scott... murió -noté como a mi madre le costaba pronunciar esa frase en voz alta. No debía ser fácil para ella contarme aquello- Bueno, nosotros nos conocimos en Londres, cuando asistíamos a la universidad. Yo era una estudiante estadounidense de primer año de carrera de enfermería mientras que él era un británico que estaba a punto de acabar la suya de artes. Nos chocamos en uno de los jardines porque los dos íbamos con prisas y ninguno de los dos nos preocupábamos de mirar por dónde pasábamos -se quedó pensativa, rememorando los buenos recuerdos que se había atrevido a compartir conmigo- Ligó descaradamente conmigo aunque en todo momento fue un caballero. Me ofreció a enseñarme la ciudad y, bueno, yo acepte -hizo una pequeña pausa para tomar un sorbo de su café-. Salimos durante un corto período de tiempo y él me propuso matrimonio. Yo estaba sorprendida y asustada pero muy enamorada de él así que acepte. Nos casamos el verano después de que yo terminase la carrera y poco después me quede embarazada de ti...

En ese punto de la historia, noté como mi madre se puso nerviosa. La sentí porque empezó a golpear nerviosa pero suavemente el dedo contra la mesa. Esa era su señal. Su tic. 

-¿Qué pasó después, mamá? -pregunte un tanto intimidada

-Bueno... Él... Empezó a comportarse de forma extraña. Estaba muy paranoico por mantenernos seguras... Instaló un costoso equipo de seguridad en la casa que a penas pudimos pagar. Incluso empezó a dejar de ir a la editorial para trabajar en sus comics desde casa, para asegurarse de que estuviera a salvo... No sé muy bien de que quería protegerme pero no le di mucha importancia ya que me pareció dulce que se preocupase tanto por nosotros. Además su familia ya mostraba ciertos antecedentes

-Espera, ¿qué tipo de antecedentes? -esto empezaba a estar tomando forma aunque, por el momento, no sabía exactamente cuál

-Su familia siempre me pareció un tanto extraña aunque amorosos y acogedores hasta que se enteraron del embarazo. Hubo una gran pelea entre la madre de Scott y él pero no sé por qué discutían... La verdad es que no me acuerdo mucho de ese día en particular solo sé que, cuando salimos de aquella casa, nunca más pusimos un pie en ella y no volvimos a saber nada más de ellos 

Vaya... Simplemente, vaya. No me esperaba que aunque quedase algún familiar mío vivo por el mundo. Siempre supuse que mis abuelos paternos estaban muertos al igual que los maternos y que no tenía ningún tío.

-El caso, cuando tu naciste tu padre empeoró su comportamiento. No te quitaba el ojo de encima, siempre miraba a través de las cortinas como esperando a que alguien llegase y no paraba de llamar a gente extraña por teléfono, siempre murmurando para que yo no me enterase de lo que hablaba...

Hizo una pausa, como si dudase en seguir relatándome la historia pero yo no iba a dejar que callase ahora. Sentía que esto era la llave que necesitábamos para empezar a descubrir el gran misterio que era mi vida.

-Mamá... -extendí mi mano y agarré la suya, haciéndola saber que estaba con ella. Mi madre soltó una pequeña lagrimita que resbaló por su mejilla. Ella la limpió que rapidez y continuó.

-Un día, mientras yo estaba trabajando me llamaron. Era la policía diciéndome que mi marido acababa de morir en un accidente de tráfico. Me quedé en shock... Desde que tú naciste, él no había salido de casa y, por supuesto, no había permitido que yo te sacase tampoco. No entendía el por qué... -una pausa más, intentando recomponerse mientras más lágrimas caían por su rostro. Pude sentir un nudo en mi garganta- Cuando estuve de camino al hospital para identificar el cadáv... a tu padre, caí en la cuenta de que tú deberías de haber estado en el coche con él. Porque sino, ¿dónde ibas a estar? No teníamos a nadie de confianza para que se hiciera cargo de ti. Di media vuelta y fui directa a la comisaria para hablar con los agentes que habían estado en el lugar del accidente. Ellos me dijeron que había una sillita de bebé instalada en el coche pero ningún bebé estaba en el coche ni en los alrededores. Ahí fue cuando me asuste de verdad. Te busqué en casa, en la casa de los vecinos y de nuestros amigos más cercanos. ¡Incluso fui a la editorial donde trabajaba tu padre por si él, por casualidad, te había dejado a cargo de alguno de sus antiguos compañeros de trabajo pero nada... -soltó un pequeño sollozo y me levante a abrazarla. Ella apoyó la cabeza en mi pecho y me devolvió el abrazo. Cuando se calmó, nos soltamos, su mano cogió la mía y siguió- Estuviste desaparecida durante dos semanas y tres días... Hasta que un hombre anciano tocó la puerta de casa, contigo en brazos. Dijo que te había encontrado en medio del bosque unas semanas atrás, muy lejos del lugar donde había ocurrido el accidente. Creía que era un sueño hasta que te sostuve en mis brazos... -me miró y sonrió a pesar de que su rostro estaba surcado en lágrimas- Ese hombre te salvó la vida, hija. Durante unos días, él se pasó por casa para comprobar que nos encontráramos bien pero notaba que yo estaba devastada por la pérdida de tu padre y aun seguía obsesionándome con el hecho de por qué estabas en medio del bosque y no en tu sillita. O el por qué tu padre había salido de casa ese día cogiendo la carretera para salir de la ciudad... El hombre notó lo agobiada que estaba así que me ofreció una salida...

-¿Qué salida? ¿Qué pasó? -pregunte aún más curiosa. Esta historia no tenía ni pies ni cabeza. Había demasiados cabos sueltos...

-Me comentó que el tenía una casa en Chicago y que me la regalaba, ya que estaba desocupada y nadie la iba a usar... Así que acepte su propuesta

De repente, una bombilla se encendió en mi cabeza.

-Espera, espera. ¿Dices que esta casa, en la que tu y yo estamos ahora -dije señalando la estancia exageradamente con los ojos abiertos como platos por la impresión-, te la regaló ese hombre? ¿Así sin más?

-Sin más -confirmó ella
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-Y no volviste a saber de él

-Desapareció de la faz de la Tierra -volvió a confirmar

Me quedé pensativa y más extrañada aun si cabe. Nadie, y sí, digo nadie, con dos dedos de frente te regala una casa por las buenas o por altruismo. A no ser que haya un motivo oculto...

-¿Cómo se llamaba ese hombre? Por curiosidad...

Mi madre sonrió al recordarlo.

-Oh, ese viejo anciano encantador tenía un nombre de lo más extraño... Se llamaba Kokrmaz. Berkant Korkmaz.

"Oh jodido infierno... No puede ser".



Leer capítulo 12 (Parte 1) (Próximamente)

5 comentarios:

  1. ¡Hola, Mary! ^^

    ¡¡Por fin me paso por aquí!! :D Sí, lo sé, lo sé... soy un completo desastre. ¡Lo siento un montón! :S Nunca tengo tiempo y ya sabes que Internet me troleó todo lo que quiso y más durante unas tres semanas más o menos. Una pesadilla. ¡Maldita dependencia a Internet! jajajajaja Pero bueno, ya estoy aquí :D
    Muero de amor. Sin más. Muero de amor. Me ha encantado el capítulo de principio a fin. Es sencillamente maravilloso. Cameron me encanta. Vamos a ver, hay veces que se le cruza y es para darle fuerte en la cara xD pero por lo demás es un amor :')
    La historia de la madre de Brooke y su difunto marido... Oh, por favor, la frase final es brutal, Mary. ¡¡Qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte!! (*Inserte aquí cara de escándalo*).
    Espero con muchas pero que muchas muchas muchas muchas muchas muchas muchas muchas ganas otro capítulo :D ¡¡Que la inspiración no se vaya de tu casa!! ¡Retenla! ;D
    ¡Un besazo muy grande y que pases un buenísimo fin de semana! ^^

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    1. ¡¡Hola guapa!!

      Espero que hayas pasado un buen fin de semana :) Ambas somos un completo desastre (aunque yo más que tú, eso seguro jajaja). Como ya te dije, ¡maldito Internet!
      Ais, me alegro que te haya gustado ^^ Esa es la esencia de Cameron, es un amor pero hay veces que dan ganas de matarlo XD
      Si el final te ha parecido una sorpresa, espera a ver lo que habrá en el futuro (tranquila, será en un futuro cercano).

      ¡Un beso enorme y que pases una buena semana!

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  2. ¡Anda! Pues para mi es una grata sorpresa descubrir gente que escribe sus propias novelas por blogspot, porque cada día se ven menos y es una pena :) Aunque también estoy en wattpad y ya que no te conocía me pasaré por allí y así leo el primer capítulo, ya que obviamente no me iba a enterar de mucho si lo empiezo desde este... pero la carátula, si es que ha sido cosa tuya, ME ENCANTA.

    Aquí te viene también una seguidora nueva, espero que con suerte me correspondas y podamos leernos mas a menudo :)
    Un saludo!

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    Respuestas
    1. !Hola!
      Sí, estoy de acuerdo contigo... Ya se ve a poquita gente que publique novelas en esta plataforma :(
      Si estás en Wattpad pasame tu nombre de usuario y nos seguimos mutuamente ;)
      Espero que disfrutes el primer capítulo!!
      Sí! Yo he sido la que ha hecho la portada y me alegro que te encante (me costó hacer una que me gustase, pero el resultado a merecido la pena en mi opinión).
      No te preocupes, ya me he pasado por tu blog y te sigo aunque más tarde me pasaré de nuevo para leerlo con más detenimiento ^^

      ¡Un saludo!

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  3. Sorprende que se publique novelas aún...hace tiempo que no lo veía.
    Encontré tu blog y si no te importa me quedé de seguidora.
    Saludos

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