martes, 12 de enero de 2016

Capítulo 11 (Parte 1) de Noctámbulos

¡Hola a todos! ¿Cómo os va? ¡Por fin! (*canción de "Aleluya" sonando de fondo*) ¡Por fin he acabado el maldito capítulo que tantos dolores de cabeza me ha dado! Espero que lo disfrutéis leyéndolo tanto como yo lo he disfrutado escribiendo (creedme, a los que seguís la historia os va a gustar bastante ^^). Antes de irme, lo único que os recomiendo es que os leáis (si es que no os acordáis) el capítulo anterior (Parte 1 y Parte 2) (Si no sois lectores de la historia y habéis acabado aquí por casualidad, os animó a leer la historia por completo en este enlace).
Y ahora sí, disfrutad de este capítulo y comentad :)
***

Brooke

Todo este viaje exprés solo había conseguido asustarme y confundirme más de lo que ya estaba y eso era decir poco. Mis músculos y huesos magullados por mi reciente ataque estaban adoloridos y mi cabeza no paraba de dar vueltas por toda la información que acababa de recibir por no hablar de la pesada tensión que se había respirado dentro de la vivienda. 

Observé junto a Roger como Korkmaz y Cameron se alejaban de nosotros en dirección a la parte trasera de la cabaña. Desde que entramos a la casa, todo en el ambiente era, cuanto menos, extraño. Y es que no era para menos: mientras que Korkmaz parecía bastante despreocupado por la actitud de Cameron, el Maldito se mostraba tenso y receloso ante el viejo hechicero, incluso se podría decir que estaba agresivo y sus nervios estaban crispados. Para dos personas que parecían conocerse tan bien, como todos pudimos percibir, no parecían demasiado amigables. Roger también parecía tan o incluso más sorprendido que yo. Su curiosidad sobre el asunto que se traían entre manos estos dos lo estaba matando.

-¿Puedes oír lo que están diciendo? –pregunté  mientras me movía unos cuantos metros de donde estaba parada para observar a la pareja. Sí, ya sé que me estaba metiendo en los asuntos privados de estas personas pero  mi curiosidad ganaba a mi moral en esta ocasión

Observe por un segundo la concentrada y bastante cómica cara de Roger mientras este intentaba escuchar la conversación. Dirigí mi atención de nuevo hacia el dúo misterioso y observe como Cameron tensaba, si cabe aún más, los músculos de sus hombros. Todo su lenguaje corporal indicaba que su humor no mejoraba, sino todo lo contrario.

-¡El maldito cabrón se ha metido en mi puto cerebro y me ha bloqueado! –soltó Roger provocando que saltase un poco sobre mis pies por la sorpresa. Él se giró hacia el coche y pateó el guardabarros, provocando que este se abollara.

-Cameron te va a matar… -comenté mientras, agachada, observaba de cerca el daño- ¿Qué significa eso de que te ha “bloqueado”?

-Que ha apagado mi sentido de la audición amplificada… 

Me giré bruscamente para mirarle mientras él se rascaba la nuca distraídamente, observando a Cameron y Korkmaz conversar, de la misma forma en que yo lo estaba haciendo momentos antes. Por mucho que quisiera no conseguía salir de mi estupefacción

-¿Acaso él puede hacer eso? ¿¡Cómo narices es eso posible!? –pregunté alterada y aterrada a la vez. Yo sabía que podía alterar pensamiento, recuerdos y demás mierda de esa pero de ahí a anular por completo un sentido…

-Créeme eso es un simple juego de luces y sombras para él… Puede hacer cosas que ni siquiera imaginarías –contestó mientras se volvió y reparó la abolladura del coche, lo cual consiguió con un simple golpecito, aunque de la gran rozadura no se libró el pobre automóvil.

-¿Cómo qué? 

-Umm… Una vez dejó a un tipo ciego y sordo. Anuló por completo esos sentidos. Cuando se los “devolvió”, él pobre hombre se quedó tocadísimo 

-¿Cuánto tiempo puede hacerle creer a una persona que ha perdido sus sentidos? 

-O no, no, no, querida Brooke –dijo Roger con una sonrisa pícara acercándose lentamente hacia mí, negando lentamente con la cabeza-, él no les “hace creer”, los deja sin sentidos de verdad… 
Desconecta esa parte del cerebro y durante el tiempo que a él le parezca conveniente. Podrían ser desde segundos o días hasta meses y años

Ahora sí que estaba aterrada. 

“Santa virgen María, niño Jesús y todos los jodidos apóstoles…” 

-Sigo sin entender como lo hace…

-No sé cómo funciona exactamente el tema, la verdad. Lo que sí sé es que la mente es extremadamente poderosa y maravillosa pero también frágil y voluble en ciertas ocasiones… 

-Una criatura que te controle, físicamente hablando, es poderosa –soltó una voz inesperadamente, haciendo que mi corazón saltase de mi pecho. Cameron se acercó a la parte trasera del coche sin apenas mirarnos a Roger y a mí. Continuó con la conversación como si no hubiera estado a punto de matarme de un infarto -, pero que pueda controlar por completo tu mente puede ser letal…

En cuclillas frente al guardabarros y con el ceño profundamente fruncido, paso ligeramente el dedo por la rozadura que provocó Roger hace un momento. Se incorporó de nuevo y giró hacia nosotros

-¿¡Qué coño ha hecho mi coche para que le dieses una patada!? –gritó malhumorado

-¡Tu maldita estupidez es la culpable! –contestó Roger en el mismo tono- ¡Qué sea la última vez que te metes en mi puta mente sin mi permiso!

-¿Quién lo impedirá? ¿Tú, cabeza de cerdo? –Cameron avanzó hacia él amenazadoramente. 

Inmediatamente supe lo que estaba tratando de hacer, provocar una pelea con su mejor amigo para descargar su malhumor…

-Bueno, se acabó el festival de testosterona, muchachos –interrumpí interponiéndome entre ellos y colocando una mano sobre sus musculosos pechos- Sacad las cabezas de vuestros estúpidos aunque increíblemente hermosos culos y llevadme a mi casa. Me duele la cabeza, estoy cansada y las pastillas para el dolor de las costillas dejaron de hacer efecto hace media hora…

Y con eso, me aleje hacía los asiento traseros del coche  y espere a qué me siguieran al interior del mismo. Al parecer, mi último comentario había animado un poco al sombrío Cameron de hacía unos momentos ya que la tensión en sus hombros se había relajado visiblemente mientras se acercaba a la puerta del coche. Una vez dentro con los cinturones de seguridad abrochados, el susodicho se giró hacia mí con una sonrisa descarada y una burla en su mirada

-¿Con que piensas que tenemos unos culos increíblemente hermosos? –dijo mientras movía cómicamente de arriba abajo las cejas. Le lancé una mirada molesta aunque mi expresión era divertida- ¡No me mires así, amor! Son tus palabras, no las mías…

-La oración exacta fue “estúpidos aunque increíblemente hermosos culos”… Quisiera recalcar la palabra “estúpidos” por si no os ha quedado claro

-Pequeñas minucias sin sentido –dijo aun sonriente mientras aireaba la mano como quitándole importancia al asunto. Sin más preámbulos, arrancó el coche de nuevo y emprendimos el viaje de regreso a Chicago.

***


Más de una hora después estábamos de vuelta en nuestra ciudad parados en un semáforo en rojo. El poco humor de Cameron que conseguí recuperar pronto se esfumó una vez que estuvimos en la autopista. Ni Roger ni yo nos atrevimos a dirigirle la palabra por miedo a que cargase su ira contra nosotros. La conversación con Korkmaz al parecer no había salido demasiado bien y, tanto su mejor amigo como yo, podíamos notar la presencia de viejos fantasmas del pasado rondando por el vehículo.

Roger y yo nos miramos a través del espejo retrovisor con cierta preocupación al ver que Cameron empezaba a apretar el volante con la mirada perdida en el tráfico hasta que sus nudillos se pusieron blancos. Incluso me pareció ver pequeños restos de cuero desmenuzado pegados en sus dedos. Mis sentidos saltaron alarmados…

-Bueeenoo… Creo que me voy a quedar por aquí. Tengo algunos asuntos que resolver –dijo Roger con ya medio cuerpo fuera del coche. Le lance una mirada de súplica, rezando para que no me dejase sola con un Cameron enfurecido pero el muy capullo me lanzó una de disculpa y salió como alma que lleva el diablo. “¡Maldito traidor!”.

Me quedé en un silencio sepulcral, esperando a que Cameron comentase algo sobre la marcha repentina de ese pequeño bastardo pero solo me lanzó una mirada pensativa y volvió la vista de nuevo a la carretera. El semáforo rápidamente se puso de nuevo en verde y continuamos de nuevo la marcha.

-¿Tú también vas a salir huyendo en el próximo semáforo en el que paremos o prefieres tirarte en marcha ahora mismo? –pregunto serio. No puede ver si estaba bromeando o no ya que solo podía ver sus ojos por el espejo y no estaba segura de si contestar de forma sarcástica o simplemente callarme para no meter la pata

-¿Qué pasa? ¿Te ha comido la lengua el gato? –preguntó de nuevo y esta vez sí pude sentir una pequeña sonrisa en su voz, aunque aún no llegaba a sus ojos.

Opte por ser valiente y preguntarle de una vez por todos lo que no nos habíamos atrevido a mencionar hasta ahora.

-¿De qué estabais hablando en privado Korkmaz y tú? ¿Algo relacionado conmigo?

-No, amor. No todo gira en torno a ti –respondió cortante. Su humor había dicho “adiós” de nuevo. “Vaalee… No quiere hablar de ello. Cambiemos de tema”.

-Está bien. No quieres hablar de ello y no te culpo pero no hace falta que me trates de esa forma –dijo un poco cabreada. Supongo que “eso” no lo puedo dejar del todo pasar.

-Entonces no preguntes cosas que no te incumben

-¡Perdón por preocuparme por ti, Cameron! –reproche rebosando sarcasmo por doquier- ¡Supongo que al ser una simple y estúpida humana no puedo evitar caer siempre en la misma maldita piedra!

Paró el coche bruscamente frente a mi casa y se giró para enfrentarme

-¡No necesito que nadie se preocupe por mí, Brooke, y mucho menos alguien tan entrometida como tú!

-¿Eso qué narices significa, Cameron? –pregunté ahora con furia

-¡Significa que me tienes hasta las putas narices!

Lo miré herida. Al final había conseguido lo que se había propuesto desde que hablo con el hechicero: descargar su ira con cualquiera que tuviera delante y como no ¡bingo! Me tocaba a mí todo el pastel. Decidí no darle más munición para atacarle y me marché corriendo a mi casa. 

Después de varios intentos fallidos en encajar la llave en la cerradura de la puerta de entrada, conseguí entrar en mi casa. Estaba echa una furia y solo tenía ganas de gritar, lanzar cosas por el suelo, tomarme las benditas pastillas para el dolor y acurrucarme bajo las sábanas de mi cama cual gusano de seda metido en su capullo.

Subí la escalera directa a mi habitación esperando encontrar la paz que tanto necesitaba y ansiaba en un día como hoy. Cuando finalmente llegue y cerré la puerta tras de mí, no esperaba encontrarme a un intruso irrumpir por la ventana. A penas registré de quien se trataba cuando cogí lo primero que vi sobre la cómoda que estaba junto a la puerta de mi cuarto (la funda de mis gafas de lectura) y lo lancé contra ese desgraciado. El ladrón con complejo de Spider-man lo esquivó hábilmente y terminó de entrar por la ventana. Mi miró con sus impresionantes ojos amarillos y una mueca de desagrado que igualó a la mía propia. No puede evitar coger otro objeto de la cómoda (esta vez un marco de fotos con una imagen de mi padre sosteniéndome cuando era un bebé) y lanzarlo a su estúpida y hermosa cara. El muy cabrón lo cogió al vuelo y me dio una sonrisa de superioridad. Antes de dejar la foto en la mesilla, la observo atentamente con el ceño ligeramente fruncido. Hice ademan de lanzarle otro objeto (esta vez esperaba que fuera algo punzante) cuando, en un abrir y cerrar de ojos, encontré su rostro a un par de centímetros del mío. Sus manos estaban apoyadas contra la puerta, a ambos lados de mi cabeza, manteniéndome apresada. Intenté empujar su pecho con todas mis fuerzas para que se apartará pero era un jodido bloque de hormigón.

“Estúpido cretino, hijo de…”

-Siempre tienes unas palabras tan bonitas para describirme… -dijo burlón, lo que encendió más aún mi ira e hizo que le empujase más fuerte. Esta vez con los puños- ¡La gatita ya ha sacado las garras! Ya lo echaba de menos

-¡Apártate de mí, imbécil! –grité mientras le aporreaba con los puños. El esfuerzo hizo que mis pulmones ardiesen y mis costillas dolieran. Él pareció haberse dado cuenta porque rápidamente cogió mis muñecas, manteniéndome quietecita donde estaba.

-Vale, vale. Tranquilízate, fierecilla –dijo con voz aterciopelada haciendo que mi mente cayese en un estado repentino de adormecimiento. Empezó a aflojar el agarre en mis muñecas y a acercar su cuerpo poco a poco al mío

De repente, fui consciente de lo que estaba haciendo

“SAL.DE.MI.CEREBRO.MALDITO.ENTROMETIDO” grité mientras le empujaba una última vez con fuerza. Ese movimiento le pilló de sorpresa, tambaleándose un poco hacia tras y liberando mi mente de su control.

Nos miramos el uno al otro sin saber qué hacer. No sabía si gritarle que se fuera de mi vista de una vez por todas o pedirle que se quedase para seguir lanzándole cosas a la cabeza…

-Lo siento. Por todo. Soy un gilipollas –dijo mientras volvía a acercarse a mí con cierta cautela, como si yo fuera una animal peligroso y temiera que le fuese a atacar.

-De eso no te quepa la menor duda

-Debí haberte cuidado esta última semana y media tal y como te prometí que haría. Debí haberte llamado para hacerte saber que me encontraba bien y que no te deberías preocupar. No debí gritarte ni comportarme como un gilipollas en el coche en el camino de ida ni tampoco en el de vuelta. Debí hacer muchas cosas, amor, pero lo hecho, hecho está y solo espero que me perdones

Lo miré fijamente por un largo minuto buscando algo. ¿El qué? No tenía ni idea. Tal vez las respuestas a las miles de preguntas que buscaba tan desesperadamente. Él me miró de vuelta a los ojos, intentando averiguar lo que se cocía en mi agitada mente

-¿Qué quieres, Cameron? ¿Qué buscas de mí? –solté agotada física y psicológicamente

-Quiero que me perdones –contestó acariciando mi mejilla y enredando su otra mano en mi cabello. Mi corazón corrió a toda prisa y mi aliento quedó atascado en mi garganta- Que vuelvas a confiar en mí  

-Cameron… Y-yo… nunca he confiado en ti… No completamente –las palabras salieron entrecortadas de mi boca antes de que las pudiera reconocer como mías. Noté como la mano en mi cabello se tensó y la otra paró de acariciarme. Me miró sin entender del todo mi declaración

-¿Por qué? –dijo pasados unos segundos que parecieron milenios

-¡Porque no lo entiendo! –dije alzando la voz más de lo que pretendía- No entiendo por qué estás aquí ayudándome. No entiendo por qué arriesgarías tú vida, ¡tu maldita vida!, por salvar la mía. No entiendo cómo funciona tu mente. No sé qué pretendes, ni que planeas. 
Eres un rompecabezas al que soy incapaz de encontrarle una solución.

-Ya te he explicado mil y una veces el por qué hago lo que hago…

-No, no me has dicho nada en absoluto, solo partes sueltas –recrimine apartando furiosa su mano de mi mejilla- ¿Qué es lo que necesitas tan desesperadamente y que August tiene en su poder? ¿Por qué te mandó a vigilarme si ya sabía de mi existencia? ¿Por qué confiaría en ti para llevar a cabo esa “tarea” si él sabe que le desprecias?

-A la primera pregunta no puedo responderte…

-¿Por qué? -interrumpí

-Porque no es de tu incumbencia. No tiene nada que ver ni contigo ni con August

-Si no tiene nada que ver con él entonces, ¿por qué lo tiene en su poder?
Cada vez estaba más confusa. Al puzzle en el que se había convertido mi vida le faltaban piezas. Piezas que necesitaba encontrar desesperadamente para poner todo en orden de nuevo.

-No lo sé. No sé porque alguien como él tendría “eso” en sus manos y como nadie se ha dado cuanta excepto yo… Lo único que sé es que es la única forma que tengo para recuperar lo que perdí –sus ojos tan hermosos como peculiares me miraban tormentosos

-Está bien. No necesitas contarme más –cedí por fin y estaba vez era yo la que acariciaba su mejilla. Él imitó mi gesto. El toque de nuestras pieles provocó pequeñas descargas de energía que recorrieron mi cuerpo entero. Tocarnos se sentía fantásticamente bien. Bajó su cabeza para que su frente tocase la mía. Nuestras narices tocándose y su aliento rozando mis labios que apenas estaban separados por unos milímetros de los suyos. Él era tan alto y grande que a su lado parecía pequeña y escuálida- Sin embargo, tienes que contestar a mis otras dos preguntas…

-No tengo ni idea de por qué me mando a vigilarte o por qué confiaría en mí. Yo solo sé que me alegro  de que me mandase a buscarte –su voz era ronca y sexy. Apenas supe lo que acababa de decirme, yo solo sabía que tenía unas ganas locas e irremediables de sentir sus labios rozar los míos, su lengua acariciar la mía y sus manos recorrer mi cuerpo- No tienes ni puta idea, amor, de lo jodidamente feliz que estoy por ello

Me empujó suavemente hasta que mi espalda estuvo tocando la puerta de la habitación. Jadee en busca de aire cuando sus manos tocaron mi culo y me alzaron. Mis manos inmediatamente estuvieron recorriendo su sedoso pelo azabache y mis piernas rodeando su cintura. Mis costillas dolían como un infierno pero no me importó cuando sus labios besaron mi mejilla, mordisquearon mi mandíbula y chuparon el lóbulo de mi oreja. Poco a poco, su boca descendió para atender mi cuello. Mi punto débil. Mi talón de Aquiles.

-Dime que no te bese, Brooklyn –susurro entre beso contra mi cuello-  Dime que pare ahora o no podré parar en toda mi miserable y jodida existencia

“¡Ni se te pase por la maldita cabeza!”

Por un momento paró para mirarme y supe que había escuchado mis pensamientos. Una sonrisa perversa apareció en su rostro e inmediatamente siguió con lo que estaba haciendo.

El festival de porno casero se vio interrumpido cuando la mujer que me dio a luz entró a la casa gritando:

-¡Brooookeee! ¡Ya estoy de vuelta!

-¡Joder! –susurre frustrada y a la vez enfadad conmigo misma. “No debería estar haciendo esto con un tío en el que apenas confío”

Cameron desenredo suavemente mis piernas de su cintura y me incorporó en el suelo. Miré sus ojos desde mi baja estatura mientras él acariciaba y observaba mi pelo. Parecía fascinado con él. Saliendo de su propio estupor, besó mi frente y dio media vuelta para saltar de la ventana por la que había entrado. Con un pie fuera y otro dentro, giró la cabeza hacia mí para mirarme


-¡Que se joda el puto mundo! –susurro y en un segundo estuvo sobre mí de nuevo, cogiendo mi cara entre sus manos y llevando sus labios a los míos. 


1 comentario:

  1. ¡Hola, Mary! ^^

    ¡OMG! Ö *.* En serio: ¡es que me salía la sonrisa de tonta perdida leyendo el capítulo! ¡¡Qué ganas de que pasara de una vez!! Es que son amor. En serio: mi cabeza ahora mismo está en modo súper fangirl *.* Voy a intentar decir algo minimamente coherente antes de que me tires una piedra xD
    Me encanta la relación entre Cameron y Brooke. Quiero decir, el hecho de que él se haga el tipo duro, pero que en el fondo (muy en el fondo xD) sea una persona tan... *.* Es que me encanta, en serio :D Sobre Brooke... Lo de la virgen, Jesús y los jodidos apóstoles ha hecho que me ría a carcajadas. ¡Qué grande, Mary, qué grande! :D La huida de Roger ha sido brutal, ¡ya le vale! jajajajajajajajaja
    Y el festival de porno casero... Tienes gracia escribiendo, Mary. Me encanta :D
    Espero con muchísisisisisisisisisimas ganas el siguiente capítulo *.*
    ¡Un besazo muy grande y feliz martes, guapísima! :)

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