lunes, 10 de noviembre de 2014

Capítulo 6 (Parte 2) de Noctámbulos

Cameron

Me quede mirando, con la cabeza inclinada hacia atrás, la forma que hacían las grietas del techo mientras esperaba. A excepción de mí, solo había tres personas en aquella sala de espera: Katherine, la madre de Brooke, y los dos policías que me acababan de interrogar.

-No se preocupe, señora Graham, encontraremos al agresor de su hija –dijo uno de los policías, el más alto y corpulento

-Eso espero –dijo la madre de Brooke mientras se limpiaba un par de lágrimas con un pañuelo que yo mismo le proporcione hace unos minutos. Ella no había parado de llorar desde que vio a una Brooke muy golpeada saliendo de la ambulancia en una camilla- Espero que eso cabrón se pudra en la cárcel…

“Tranquila, señora. Ese cabrón esta donde se merece…” pensé para mis adentros

-En cuanto sepamos más la avisaremos de inmediato –dijo el otro policía mientras que leía en su libreta las evidencias que tenía sobre este caso, lo que no era mucho ya que yo solo le di unos características muy vagas (y falsas) del Maldito.

Baje la mirada y me encontré con los ojos del policía, que me estudiaba con detenimiento y admiración. Él creía que era un héroe por salvar a Brooke. Que equivocado estaba el pobre hombre…

-Tú, chico. Es admirable lo que has hecho hoy por la chica –dijo el policía con orgullo- No muchas personas tendrían el valor de hacer lo mismo que has hecho tú hoy. Enhorabuena

Le di un breve asentimiento e incline de nuevo la cabeza hacia atrás. Después de esto, los policías se despidieron de Katherine y de mí y se largaron

Katherine se sentó en los asientos que había frente a mí. Sentí como me miraba. Su mirada recorriéndome lentamente, con sospecha. Sentí curiosidad por lo que estaría pensando de mí en estos momentos…

“¿Quién es este chico? ¿De qué le conocía Brooke?” pensó ella. “No se ve como el tipo de chico que rescataría a alguien sino como uno que lastimaría a cualquiera que se le acercase…”

Katherine no era tonta. No necesitaba ser una Noctámbula para saber lo turbia que era mi energía (o mi alma, en cualquier caso)

“¿Y si fue él quien la agredió? ¿Y si está jugando con nosotros…?”

-Todavía no he tenido la oportunidad de darte las gracias por salvar a mi hija… -dijo ella mientras me miraba fijamente, esperando a que hiciese algún movimiento en falso

-No hay porque darlas. Es algo que haría cualquier persona con algo de sentido común –conteste mientras seguía mirando el techo agrietado

-Me estaba preguntando… ¿De qué conoces a mi hija? Nunca me ha hablado de ti y tampoco te he visto cerca de ella

-Vamos al mismo instituto. Soy nuevo en la ciudad –dije bajando la mirada y encontrándome con sus ojos

-Eso no explica que hacías en mi casa en vez de estar en el instituto ni porque llegaste justo en el momento en que mi hija había sido atacada –dijo con una voz seria y malhumorada. Su mirada era fría

-Con todo el respeto, señora Graham, pero no es asunto suyo…

-Es MI hija así que sí, es mi asunto –dijo enfurecida

-Ya se lo he contado a la policía. Me entere de que estaba enferma. Iba tarde a clase y pase por su casa de camino al instituto a comprobar si se encontraba bien. Eso es todo –dije con determinación. 

Podría haber manipulado su mente y hacer que ella me creyese y confiase en mi pero quería ver cuál era su próximo movimiento

-¿Cómo sé que tú no eres el agresor de mi hija?

-No lo sabe. Lo único que puede hacer es confiar en lo que le estoy contando

-No confió en ti

-Hace bien. No debería confiar en mí

Su mirada de sorpresa duro apenas una fracción de segundo. Supe en ese instante sin ayuda de mi don que ella creía mi historia. Pero eso no significaba que confiase en mí

-Tienes esa mirada. Esa aura que te rodea

-¿Qué mirada? ¿Qué aura? –dije burlón

-De peligro. Eres esa clase de chicos que trae el mal a cualquiera que esté a tu alrededor

-No la voy a mentir, señora. No soy un “buen chico”

-No quiero que te acerques a mi hija…

-Creo que eso no va a ser posible, señora Graham –dije con una sonrisa burlona haciendo que se enfureciera más aún

-¡NO TE QUIERO CERCA DE ELLA! –grito mientras se levantaba y me señalaba con su índice- No quiero que la mires ni que la hables ni que la toques…

-Yo no la he hecho nada. Yo he sido quien la ha salvado –dije entre dientes, interrumpiéndola con la mandíbula tensa

-¡Me da lo mismo! Estoy casi segura de que ella ha terminado herida por tu culpa

-¡Yo la he salvado! –grite mientras me levantaba enfurecido y me acercaba a ella- ¡Si no fuera por mí ella ahora estaría muerta!

Justo en ese momento, gracias a dios, apareció Roger en la sala.

-Me tengo que ir. Vendré a ver a Brooke esta tarde –dije bajando la voz pero aún enfurecido.

Me di la vuelta, dirigiéndome a la puerta cuando la voz de Katherine interrumpió mi marcha

-Si te acercas siquiera al hospital llamaré a la policía

Giré lentamente mi cabeza para verla de reojo

-Pues llámela. Eso no me detendrá

Antes de que le diese tiempo a continuar, salí de la sala sin darle una segunda mirada

Ya fuera del hospital, me dirigí a mi todo-terreno negro y me senté en el asiento de conductor esperando a que Roger se sentase en el asiento de copiloto.

-Se os veía un poco tensos ahí dentro -dijo una vez que se metió en el coche- ¿A caso le hiciste algo para enfurecerla?

-Por primera vez en mi vida no he hecho nada malo como para que alguien se enfurezca

-Entonces es porque no confía en ti

-Eso es –dije mirando fijamente el paisaje delante de mí. Rápidamente cambié de tema- ¿Qué has hecho con el Maldito?

-Se lo he dado a unos demonios Pishachas para que se diviertan un poquito con él

Los Pishachas son demonios que pueden cambiar de forma o volverse invisibles pero eso no es lo que les hace letales sino el hecho de que poseen a cualquier criatura (humanos, noctámbulos o ángeles) haciendo que estos tengan alucinaciones y se hieran a si mismos físicamente hasta morir. Eran criaturas retorcidas y psicóticas…

-Bien hecho –dije mientras una sonrisa de satisfacción se formaba en mi cara- Nunca se me hubiera ocurrido a mí… Esas criaturas están jodidamente locas

-Ese hijo de puta se lo tiene bien merecido

-Eres un cabrón retorcido –dije soltando una carcajada

-Lo sé –contesto formando una sonrisa de suficiencia

-Vamos a recoger lo que quede del Maldito –dije poniendo en marcha el motor del coche

-¿Para qué?

-Pronto lo descubrirás

-Joder, no quiero ni pensar en cual va a ser tu próximo plan descabellado
Sonreí para mis adentros y emprendí la marcha hacia los nidos Pishachas situados al otro lado de la ciudad cerca del lago Michigan

Media hora después nos encontrábamos en los túneles subterráneos que conducían a los nidos. Susurros, gritos y risas histéricas eran la única pista que tenías para encontrar el corazón del nido

-Odio a estos engendros del demonio –susurre a Roger mientras nos desplazábamos por un túnel especialmente pequeño. Casi teníamos que arrastrarnos para poder pasarlo

-Tú al menos estás protegido de esos engendros del demonio pero yo he tenido que ingeniármelas para que no se metieran en mi jodida cabeza cuando he dejado al Maldito –contesto Roger poniendo cara de asco cuando pisó un excremento de Pishacha

En eso tenía que dar la razón a Roger. Yo, al poseer el don de controlar la mente, era inmune a cualquier control mental que ejercieran sobre mí por lo que los Pishachas no tenía ninguna oportunidad contra mí. En cambio, Roger y cualquier otra criatura, por muy fuerte que fuera mental y físicamente, era un aperitivo jugoso servido en una jodida bandeja de plata para esos engendros

-Tranquilo, tienes puesta una barrera protectora a tu mente. No se podrán meter en tu cabeza

-Era lo menos que podías hacer ya que estoy arriesgando mi culo por ti y tu querida híbrida

-No te quejes. Tú te has metido en esto por voluntad propia, cabrón. Además, yo también he arriesgado mi culo por ti muchas veces –dije mientras subía con facilidad un muro de casi 5 metros de altura- La última vez fue cuando traicione a August y eso, por cierto, fue lo que nos metió en este lío en primer lugar así que cállate de una jodida vez si no quieres que te sirva de almuerzo a estos bichos

-Tú fuiste el que quería averiguar más sobre la chica así que si hubieras terminado el trabajo y hubieras dejado las cosas tal y como estaban no estaríamos aquí ahora mismo

Decidí ignorar el comentario y emprendí la marcha de nuevo. Ya estábamos cerca del corazón del nido. Lo sabía porque podía oír las risas histéricas con más claridad que antes

-¿Tienes tu athame? –pregunte a Roger

-Siempre

-Entonces vamos a cargarnos a un par de demonios psicóticos

Llegamos al nido y lo único que encontramos fue el cuerpo inconsciente del Maldito. Todo el suelo estaba lleno de sangre. Me acerque más al cuerpo para estudiarlo mejor. Le faltaban las dos piernas y su cabeza estaba desaparecida

-Encuentra la cabeza del hijo de puta mientras yo le mato –dije sin girarme mientras sacaba mi athame

-Estoy en ello

Introduje mi mano en el cuerpo del Maldito hasta su corazón y empecé a extraer su energía oscura. Una ráfaga de placer recorrió mi cuerpo cuando su energía pasó a ser la mía. Una vez que lo deje seco, retiré mi mano de su cuerpo y clavé mi athame en su corazón. Sentí como la energía blanca del athame le llenaba hasta que su cuerpo explotó, convirtiendo su cuerpo en nada más que polvo. Ahora solo quedaban su sangre y extremidades inferiores como recuerdo

-Ya he acabado con él –le dije a Roger

-Y yo he encontrado la cabeza –contesto de vuelta mientras sostenía en su mano la cabeza

-Entonces salgamos de aquí antes de que aparezcan los Pishachas

Nos fuimos por donde vinimos y en unos minutos ya estábamos en mi todo-terreno envolviendo la cabeza del caído en una manta he introduciéndola en una bolsa de basura

-Por cierto, ¿dónde vamos ahora?

-Al cuartel de August –conteste
-Espera, ¿¡QUÉ!? –grito en pánico Roger girándose en mi dirección- ¿¡Estas jodidamente loco o qué!?

-Vamos a entregarle la cabeza de su lacayo y mandarle a tomar por cul…

-Eso en un suicidio –dijo él interrumpiéndome

-Puede… Pero no me voy a quedar de brazos cruzados así que eres libre de irte si así lo quieres


-Soy tu amigo y, por desgracia, los amigos estamos para arriesgar nuestro culo por vosotros, los cabrones descerebrados suicidas de los que nos hicimos amigos –dijo sonriendo con burla y se dirigió al asiento de copiloto

***

Ha costado pero ¡¡POR FIN HE ACABADO EL CAPÍTULO!! Si hay alguna falta de ortografía lo siento mucho :( Acabo de terminarlo y no me ha dado tiempo a editarlo. Sea como sea, espero que hayas disfrutado del capítulo ;)
Déjame un comentario para saber que te ha parecido el capítulo ^^

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