sábado, 2 de agosto de 2014

Capítulo 5 (Parte 1) de Noctámbulos

CAPITULO 5 (PARTE 1)


Brooke

Una vez que cruce la puerta de mi casa me fui directa a mi habitación. Estaba tan cansada tanto física como mentalmente que simplemente caí en mi cama. Al tumbarme note el sonido como algo que crujía levemente. Me senté y cogí una nota arrugada:


Kristen ha roto con su novio. Ahora quiere el turno de noche así que nos lo hemos cambiado. ¡¡Así pasaremos más tiempo juntas!! ¿No es genial? Ahora mismo estoy en el estudio de Jack recogiendo algunas de mis cosas. Volveré un poco tarde. Mañana me cuentas que te ha ido esta noche. 
Te quiero
K.-

Deje la nota encima de mi mesilla y volví a tumbarme en la cama, intentando cerrar los ojos y quedarme dormida lo más rápido posible para olvidarme, aunque sea un par de horas, de todo lo que había sucedido esta noche. Pero como era de esperar, mi cerebro tenía otros planes para mí y decidió mantenerme despierta en contra de mi voluntad.

¿Podría alguien sentirse tan vacío como yo me sentía en este momento? Ni miedo, ni asombro, ni confusión, ni sueño. Nada. Absolutamente nada. Tan solo era capaz de estar tendida en mi cama, contemplando el techo de mi habitación. ¿Cómo sería capaz de poner mi celebro en marcha si mi mente estaba completamente en blanco? “Primero levántate de la maldita cama. Si eres capaz de hacer eso entonces seguro que puedes pensar en algo” dijo mi irritante voz interior. Bien, eso haré. Por algo se empieza, ¿no?

Me senté en mi cama con la mirada perdida mientras los recuerdos de la noche se iban abriendo paso por mi mente. La pelea. Los cuerpos. Las alas. Alas.
Vale, estaba empezando a perder los nervios… Sabía perfectamente que nada en mi vida volvería a ser como antes (Por el amor de Dios, ¡estaba de que acababa de presenciar un asesinato o varios!),  por eso temía moverme, hablar o pensar. Tenía miedo porque sabía que tendría que enfrentarme a lo que se avecinaba. Tenía miedo del futuro que me esperaba, porque una parte de mi misma, la parte de mi más melodramática e insoportable, me repetía constantemente que este era el principio del fin. Tal vez estaba exagerando, tal vez es que simplemente me estaba volviendo loca, pero algo me decía que tenía que correr, escapar lejos de allí antes de que fuera demasiado tarde. Llamadlo instinto de supervivencia. Tenía que dejar de pensar en ello. Necesitaba distracción. Puse una mano en mi pecho, sintiendo como mi corazón se aceleraba. Empecé contar a los latidos de mi corazón para evitar pensar en los temores que pasaban por mi cabeza.

“Uno, dos, tres, cuatro...”

En algún momento tendría que levantarme y salir al mundo exterior, ¿no? No podía quedarme aquí toda la vida, aunque la idea  me tentaba. 

“Dieciocho, diecinueve, veinte, veintiuno...”

“Debes enfrentarte a esto. No puedes  seguir escondiéndote. ¡No seas cobarde!” me dijo mi yo irritante. “No me lo puedo creer. ¡Ahora estoy hablando conmigo misma!”  "Sí, bueno, nunca has sido un ejemplo de cordura" dijo otra vez mi alter ego. Era totalmente absurdo. 

“Veintisiete, veintiocho, veintinueve, treinta…”

¿Me estaría volviendo completamente loca? Tal vez. ¿O solo estaba en estado de shock? Muy probablemente. 

“Treinta y cinco, treinta y seis, treinta y siete… ¡Oh vamos! ¡Esto sí que es totalmente absurdo!”

El problema no era mi miedo, porque sabía que podría superarlo, el problema era otro. ¿Sería capaz de enfrentarme a esto? ¿Sería capaz de guardar ese secreto? ¿Incumpliría Cameron su promesa de no hacerme daño y terminaría matándome?
Necesitaba saber más cosas, necesitaba información. Sabía que Cameron era un ángel caído pero, ¿sabía realmente a que me enfrentaba? Toda mi vida había creído que el mundo se reducía a lo que ya conocía, en cambio ahora  un nuevo  mundo se abría paso ante mí y no sabía si estaba lista para explorarlo.

Ni el hambre ni el sueño consiguieron sacarme de mi ensimismamiento hasta que llamaron a mi teléfono. ¿Lo cojo o no lo cojo? Esa ahí la cuestión. Paro de sonar de repente y unos segundos después volvió a sonar. No estaba preparada aún para hablar con alguien y mucho menos para enfrentarme a:

a) Madre con, lo que parecía ser que eran, poderes supernaturales para detectar cuando su hija, alias yo, estaba metida en problemas y/o preocupada por un asunto grave
b) Mejor amigo sobreprotector (a quién quiero engañar. Ni yo misma sabía lo que estaba pasando conmigo y con Ben…) que en estos momentos estaría preocupado hasta la muerte por mí y que compartía los extraños poderes sobrenaturales que mi madre poseía
c) Mejor amiga histérica y, en muchas ocasiones como esta, pesada que sería capaz de tirar la puerta de mi casa abajo con tal de saber que al menos respiraba
d) Las tres respuestas anteriores

El teléfono dejo de sonar e inmediatamente se escuchó unos golpes en la puerta de entrada de mi casa. Deje que siguiesen llamando a la puerta hasta que el visitante inoportuno se dio por vencido y volvió a llamarme al teléfono. Ahora estaba completamente segura de que eran Ben o Annia o tal vez ambos los que estaban acosándome. ¿Podrían ser más pesados? “Eres una jodida egoísta, Brooke. Tan solo se preocupan por ti. ¿O preferirías a unos amigos que no te llamasen y se preocupasen después de que presenciasteis un incendio y te perdieron de vista?” creo que mi irritante voz interior era mucha más sabia y madura que yo… Era idiota. Ellos solamente estaban preocupados y yo en cambio en vez de estar preocupada también por ellos (ya que no sabía si Cameron había dicho la verdad acerca de que mis amigos estaban bien), estaba compadeciéndome de mi misma, tirada en una cama (bueno, más bien sentada) mirando al vacío. Era despreciable.

Me levante inmediatamente de la cama, cogí mi teléfono, cruce el umbral de la puerta y camine todo lo largo del pasillo hasta llegar a las escaleras. Cuando baje al salón, me senté en el sofá y vi las llamadas perdidas que tenía: Cuatro de mi madre, tres de Annia y nueve de Ben. Lo primero que hice fue llamar a mi madre:

-Así que tienes el turno de día en el hospital –dije en cuanto mi madre descolgó el teléfono

-¡Sí! ¿A qué es genial? –contesto ella emocionada

-Lo es. ¿Cuándo vas a venir?

-¿Estas bien? Te note rara. ¿Ha pasado algo esta noche con Ben o con Annia?

-No, no. Todo está bien. Solo quiero saber cuándo vas a llegar

-No mientas. Sé que te pasa algo –y ahí están los poderes supernaturales de madre haciendo una aparición estelar en el momento más inoportuno-. Da igual. Luego te voy a interrogar hasta que me lo cuentes –al menos mi madre es sincera. Que simpática, ¿verdad?- Ahora mismo estoy cargando una de las maletas en el coche –dijo contestando a mi pregunta por fin

-¿Cuántas maletas has cargado?

-Pues… unas cuatro pero la mayoría eran ropa y además las maletas eran pequeñas

-¿Cuanta ropa tenías en casa de Jack? –pregunte asombrada. Su armario estaba lleno de cosas. No podía imaginarme que tuviera mucha más ropa en casa de Jack

-Un montón –respondió ella riendo- Pobrecillo, su armario estaba invadido por mi ropa. Cuando he sacado todas mis cosas del estudio parecía que o le habían robado o se estaba mudando 

Me reí con ella un buen rato pensando en la escena. Unos minutos después, cuando paré de reírme, me di cuenta de que esto era lo que necesitaba para aliviar un poco la pesadez que se estaba acumulando en mi interior.

-Bueno –interrumpió mi madre mis pensamientos una vez que ella paro de reírse también-, estaré en casa en un par de horas. Llegaré tarde así que no me esperes despierta, ¿vale? 

-Está bien. Llamaré a…

En ese momento escuche como alguien metía la llave en el cerrojo de la puerta de mi casa. Solo tres personas tenían la llave de mi casa: mi madre, con la que estaba hablando en este momento y acababa de decirme que todavía le quedaba un buen rato para llegar a casa; Jack, el novio de mi madre que se encontraba actualmente en Nueva York y que no llegaría hasta mañana a mediodía; y yo, y por supuesto tampoco era yo la que estaba abriendo.

Fui corriendo a la cocina y cogí uno de los cuchillos más afilados que había en el cajón de los cubiertos mientras escuchaba como la persona que se había colado en mi casa cerraba la puerta mientras que mi madre gritaba en mi oído:

-¿Brooke? ¿Cariño? ¿Qué está pasando? ¡Brooke!

-¿Le has dado a alguien la llave de casa? –susurre para que no me escuchara el intruso

-¿Qué? Brooke, ¿de qué estás…

-Mamá hay alguien en cas…

-¿Brooke? ¿Estás en casa? Brooke, responde. Sé que estas aquí –dijo una voz familiar que venía directamente del salón

-Brooke, ¿qué narices está pasando? Me estas asustando

-Nada, mamá. No te preocupes

-Pero has dicho que…

-No es nada, en serio. Creí oír a alguien entrar en casa pero solo es la televisión que la he dejado encendida

-No me vuelvas a asustar de esa manera, Brooklyn Marie Graham. Casi me da un infarto

-Lo siento. Te quiero. Me voy a la cama ahora, ¿vale? –dijo esto mientras el intruso, al que pronto iba a dar un puñetazo por haberme dado un susto de muerte, se acercaba hasta la nevera, apoyándose en ella, mientras me miraba con una mezcla entre preocupación, enfado, cariño y más enfado

-Vale. Yo también te quiero. Descansa y, en serio, Brooklyn Marie Graham, si vuelves a darme ese susto vas a estar castigada hasta el día del juicio final, ¿a quedado claro?

-Cristalino. Y deja de llamarme por mi nombre completo. Das miedo. Te quiero. Adiós –colgué antes de que mi madre dijera algo más. 

Deje el teléfono encima de la encimera, a mi lado, y me en frente del gilipollas que tenía al lado hace un momento:

-¿¡Cómo se te acurre entrar en MI casa sin MI permiso!? ¡Me has dado un susto de muerte! –dije gritando histérica y enfadada

-Primero, deja ese cuchillo en la encimera antes de que salgas herida o me apuñales con el –dijo Ben totalmente serio y tranquilo cruzado de brazos mientras que me daba una mirada fría. Una mirada que nunca había visto en su rostro, al menos no dirigida a mí-. Segundo, quien debería estar gritando enfadado soy yo que he estado toda la maldita noche buscándote y preocupado como un loco, llamándote para que tu voz en el contestador me diga que no puedes coger el teléfono, que estás ocupada. 

-¿De dónde has conseguido esa llave porque yo no te la he dado. Ni madre tampoco

-No he terminado, Brooklyn –oh Dios, no. Otro que estaba llamándome por mi nombre completo. Entendía por qué estaba enfadado pero, ¿no debería de ser yo la que le llamase enfadada por su nombre completo? 

-La que no había terminado soy yo, Benjamin. ¿De dónde has conseguido la llave?

-No te lo voy a decir hasta que no me digas porque cojones no me has cogido el teléfono o me has abierto la puerta antes –dijo con una voz fría que hacia juego con esa mirada tan escalofriante

-¿Qué eres ahora, mi padre? No te debo ninguna explicación en este momento. Dime de dónde has sacado la llave –dije cabreada del todo

-No me cambies de tema, Brooklyn. ¿Por qué coño no me cogías el teléfono? ¿Y qué estáis tramando Cameron y tú? Ese tío es peligroso, Brooklyn. No te quiero cerca de él

-Pensaba que eras tú el que me decía que Cameron era un chico normal y corriente, que eran imaginaciones mías lo de que el daba mal rollo y que era peligroso. Me sorprende que tú, de entre todas las personas que conozco, seas un hipócrita tan grande. Eres un idiota. Él ha sido el que me ha sacado de ese bar de mala muerte al que, por cierto, TÚ nos habías traído y que se estaba quemando. ÉL es el que me ha sacado y no TÚ –tal vez me estaba pasando un poco con él o tal vez no pero no podía parar- Eres un cobarde. ¿Ahora te preocupas por mí? ¿Después de qué ya sabes que estoy sana y salva en mi casita porque CAMERON me ha traído hasta aquí mientras TÚ estabas por ahí con Annia haciendo vete tú a saber qué? –Vale, me estaba pasando un pelín. Y además Cameron no es que hubiera sido un perfecto caballero. Él me había metido en más problemas de los que me había sacado. Pero no había manera de que yo pudiese parar ahora. Estaba gritando, histérica, desahogándome echándole la culpa a alguien que no la tenía-. ¿Por qué no fuiste tú quien me rescato? ¿Qué era más importante que yo? ¡Y deja de llamarme Brooklyn!

Ben me estaba mirando ahora incrédulo. Incrédulo y cabreado. 

-Ese gilipollas de Cameron se va a enterar cuando le vea. –dijo medio susurrando cabreado mientras se tensaba, abriendo y cerrando los puños una y otra vez, mirando detrás de mí pero sin mirar realmente. Le conocía lo suficientemente bien como para saber que estaba muy cabreado y necesitaba golpear algo. Dejo de lado a Cameron en su mente y me miró fijamente a los ojos-. ¿Crees que no me preocupo por ti? ¿Crees REALMENTE que no eres lo suficiente importante para mí? ¿Crees que te dejaría en manos de ese gilipollas antes que ir yo mismo a rescatarte si algo no me lo hubiera impedido? TÚ ERES LA IDIOTA, BROOKLYN. Toda mi puñetera vida te he protegido, te he cuidado, me he preocupado por ti. Siempre te he protegido. ¿Piensas que yo realmente te habría dejado solo por cobarde? Entre en el bar para buscarte cuando le di dinero a Annia para que se fuera en un taxi. Te busqué en el bar, el aparcamiento, los callejones, en las ambulancias por si estabas herida. Busqué en cada rincón de esta puta ciudad muerto de preocupación por ti. Y cuando te encuentro no me quieres ni hablar ni ver. Eres una egoísta

No me di cuenta hasta que acabo de que mi cara estaba empapada por las lágrimas. Era una egoísta. Él se había preocupado por mí y en cambio yo le insultaba y le reprochaba. 

-Lo siento –dije sollozando mi visión nublada por las lágrimas-. Oh dios. No sabes cuánto lo siento. Yo… es que… está noche ha sido horrible –tartamudee intentando limpiarme las lágrimas pero era imposible porque no podía parar de llorar- No te haces una idea de lo horrible que ha sido. Y tienes razón. Ca… Cam… Cameron es peligroso y yo… Soy una idiota.

La cara de Ben se suavizó en el mismo instante en que empecé a disculparme. Me miró fijamente y de repente me encontré con mi cara presionada en su amplio y musculoso pecho, llorando desconsoladamente, rodeándonos mutuamente con los brazos. Mis brazos rodeando herméticamente su cuello y su brazo rodeándome la cintura mientras que con su mano me acariciaba el pelo cariñosamente. Alternaba entre besarme la frente y susurrarme en el pelo:

-Tranquila. Ya estoy aquí. No te voy a soltar. No me voy a ir a ninguna parte

Pudieron pasar horas, minutos o segundos hasta que por fin deje de llorar. Él sabía que yo no lloraba por cualquier tontería. A ver, el incendio no era ninguna tontería pero podría haber sido peor. No fue algo por lo que yo me pondría a llorar. Él sabía que había pasado algo más que no le estaba contando pero no me presiono para que se lo contase. Lo único que dijo fue:

-Vamos, te llevaré a la cama. Debes de estar agotada después de todo lo que ha pasado.

Me cogió en brazos y presione mi nariz contra su cuello. Olía tan bien… Su olor me tranquilizo y me adormeció. Cuando llegamos a mi habitación y me tendió en la cama, me quité los zapatos de una patada. Me dio un beso en la frente y se dio la vuelta para marcharse. Me senté en la cama y miré como se marchaba extrañándole de inmediato. Sabía que lo que estaba a punto de hacer estaba mal. Era inmaduro. Una tontería de las más grandes y solo con ello estaría más confusa por la mañana pero cuando llego al umbral de la puerta no pude evitar decir:

-Por favor, quédate aquí esta noche. No quiero estar sola

-Brooke… -replico mientras se paraba en el umbral y se giraba para enfrentarme

-Por favor. Por favor…

-No puedo, B. Lo siento pero…

-Si es por tu padre yo puedo llamarle y decirle que Annia también se queda y que mi madre estará aquí esta noche, cosa que es cierta. Además, tú ya te has quedado muchas veces

-Sí, lo he hecho. En sacos de dormir y cuando teníamos diez años –dijo escéptico. Sé que tenía razón y que esto no estaba bien pero lo necesitaba. Mucho

-Lo sé pero… Por favor, quédate. Solo por esta vez

Él me estudio cuidadosamente viéndose pensativo.

-Vale, si no quieres quedarte lo entiendo. Mañana hablamos. Buenas noches –dije mientras me recostaba en la cama, dándole la espalda, mirando hacia la ventana. Era una estúpida por creer que él se quedaría. Y también era una estúpida por querer que se quedase.

Oí como la puerta de mi habitación se cerraba lentamente. Pensé que se había ido hasta que sentí que el colchón se hundía por el peso cuando Ben se sentó en la cama. Giré la cabeza y vi cómo se quitaba los zapatos. Cuando ya estaba descalzo se metió en la cama. Se acurrucó hasta que su pecho estaba pegado a mi espalda, rodeándome con los brazos

-Nunca dudes de que quiera quedarme a tu lado –susurro en mi oído, haciéndome cosquilla con su aliento-. Nunca me cansaré de ti. Tú eres como una droga y yo, Brookie, soy adicto a ti. Solo espero que nunca descubras quien soy realmente para que no me apartes de tu lado

Antes de que pudiese descifrar el significado de esas palabras, me quedé dormida entre sus brazos 

***

Calor. Era lo único que sentía en este momento. Parecía que estaba metida en un horno. Intente moverme para librarme del calor pero me era imposible. Abrí los ojos lentamente y entonces vi el hermoso y pacífico rostro de Ben. Estaba profundamente dormido. Tan guapo, tan… besable. “Para el carro, Brookie. ¿En qué narices estás pensando? Por dios, eres como una hermana para él…” me dijo esa estúpida voz interior. “¡Cállate! Déjame disfrutar de este momento” le replique. ¿Desde cuando hablaba conmigo misma? Creo que debería conseguir ayuda.

Miré a Ben un rato más, disfrutando de ese momento, absorbiendo cada rasgo de su rostro. Después de considerar que mi cuota de acosadora estaba ya más que superada, me levante lentamente para no despertarle y me fui al baño a cambiarme la ropa de la noche anterior por una camiseta cómoda (y por camiseta cómoda me refería a una camiseta que tenía más años que Matusalén  y que con los años se había desgastado tanto que me quedaba incluso grande) y unos pantalones cortos, y me dirigí a la cocina. Mientras caminaba todos los recuerdos de la noche pasada se fueron acoplando en mi mente. ¿Qué iba a hacer? Más bien la pregunta era, ¿qué iba a hacer Cameron conmigo? Mi corazón empezó a acelerarse y mis nervios estaban a flor de piel

Cuando llegue a la cocina mi madre ya se encontraba allí, recogiendo su taza de café y lavándola en el fregadero.

-Vaya, por fin te dignas a aparecer. - dijo dándose la vuelta sonriendo

-Lo siento, es que estaba ocupada

-No entre  en tu habitación para ver como estabas porque pensé que te encontrabas mal -se acercó un paso a mí, acunando mi rostro en sus manos, inspeccionándome. Pude percibir un destello de preocupación en su rostro- Tienes mala cara. ¿Te encuentras bien? ¿Has dormido? –a veces daba miedo lo bien que me conocía

-Estoy bien, tan solo es que estoy cansada. Tuve que terminar unos trabajos para clase pero ya está todo bien - mentí y ella ignoro mi mentira mientras me preparaba un café y cogía unas galletas que acababa de hacer mi madre. ¿Desde cuándo ella preparaba galletas? Decidí dejarlo pasar. Estaban deliciosas, ¿o tal vez a mí me parecían deliciosas porque tenía hambre? Mi madre nunca había sido una gran cocinera- ¿Qué tal el trabajo? -dije cambiando de tema.

-Nada del otro mundo - pude percibir su mentira al instante. Se parecía tanto a mí en ese aspecto. Cuando mentía, su voz se volvía un poco más aguda de lo normal. Decidí devolverle el favor  ignorando su mentira

-¿Y la “mudanza” improvisada?

-Bastante bien

-¿Quieres que te ayude? Sabes que podrías haber esperado hasta hoy para que fuéramos las dos a recoger las cosas

-No, no hace falta. Ya he colocado todo, para mi sorpresa. Y ya sé que me podías haber ayudado pero no quería desperdiciar el domingo –contesto sonriendo-. ¿Qué tal el instituto? –dijo ella también cambiando de tema

-Tampoco nada del otro mundo -mentí de nuevo. Cambie rápidamente de tema para que ella no notase mi mentira- ¿Cómo esta Jack? 

-Estaba bien, gracias por preguntar - algo raro estaba pasando con ella. Se estaba comportando de manera muy rara esta mañana. - Veras, la verdad es que quería hablar contigo sobre varios temas, uno de ellos es sobre Jack... Él y yo ya llevamos un tiempo saliendo juntos, como ya sabes, y hemos pensado que quizás ya era hora de que el viva con nosotras, si a ti te parece bien por supuesto
Me gire sorprendida. La verdad es que Jack se había convertido en lo más parecido en un padre para mí en los últimos años. Siempre se preocupaba por mí y se interesaba por mis cosas. La verdad es que le tenía muchísimo cariño.

-Mama, te das cuenta  de que él vive prácticamente aquí, excepto cuando se va de viaje de negocios o cuando llega la noche y se va a dormir a su apartamento, ¿verdad?

-¿De verdad que no te importa que viva aquí?

-¡Claro que no! Incluso el pasa más tiempo en esta casa que nosotras dos

-Bueno, ahora con el cambio de horario en el trabajo podremos pasar más tiempo juntas

-Oh dios mío... - grite emocionada, corriendo en su dirección para abrazarla. - Te echaba tanto de menos... -La verdad es que ya me había hartado de que viviese en ese viejo apartamento y que solo pudiese verla los fines de semana.

-¡Vaya! Te lo has tomado mejor de lo que pensaba. Creía que disfrutabas de toda esa libertad que te había proporcionado - dijo divertida. - Yo también te he extrañado cariño.

Me separe un poco de ella mirándola a los ojos, sin soltarla de mi agarre. Esta tan feliz en estos momentos. Pensé que el día de hoy iba a ser una tragedia pero creo que me equivoque. Después de lo de anoche necesitaba algo como esto para evadirme de la realidad. 

-Oh dios mío... ¿Qué hora es? - dijo mi madre de repente alarmada mirando el reloj - Mierda... Lo siento cariño, me tengo que ir. Hoy vuelve Jack de Nueva York y le prometí que le recogería en el aeropuerto. ¿Te apetece venir a acompañarme?

Mierda... se me había olvidado que el venia hoy de Nueva York. La verdad, es que no me apetecía nada ir a recogerlo al aeropuerto y además tenía a un dormido Ben arriba en el dormitorio de incognito. Además también necesitaba estar sola y pensar en lo que le diría mañana a Cameron.

-No, creo que me quedare aquí recogiendo mi cuarto y viendo la tele. - dije con tono cansado para que ella no me insistiese demasiado. De repente caí en la cuenta de algo - Oye, ¿es por eso que has hecho las galletas? ¿Por qué Jack venia hoy después de un mes?

-Sí...- dijo mostrando una sonrisa avergonzada- ¿Como están? ¿Crees que estas lo suficientemente buenas como para que no se vaya corriendo al baño a vomitar? - dijo con cara de preocupación

-Mama, están deliciosas. No te preocupes... Ademas, a el le daría igual que fuesen comestibles o no. Él te adora igualmente.

-Gracias cariño - dijo ruborizada - Bueno, me tengo que ir. Se hace tarde - dijo depositando un fuerte beso en mi frente y apresurándose hacia la puerta. -Te quiero

-Yo a ti también

***

Mañana subiré el resto del capítulo. Espero que lo hayáis disfrutado :)


2 comentarios:

  1. ¡Hola, Mary! ^^

    ¡Este capítulo sí que es largo! Eso sí: se me ha pasado volando :D La verdad es que, aunque el arranque sobre-protector de Ben me ha dejado un poco flipada al principio, es imposible no adorarle *.* (anda que ya te vale... xDD al final tiene toda la pinta de un triángulo amoroso de esos que elegir es una pesadilla jajaja).
    Tengo mucha curiosidad por saber qué pasa realmente con Ben, por cierto. Entre él y Cameron es para volverse loca, pero mola ^^
    Espero la continuación del capítulo ^^
    ¡Un besazo!

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  2. Hola, muy bonito tu blog. En fin, te nomine: http://books-areperfect.blogspot.mx/2014/08/premios-para-el-blog.html Espero que puedas pasarte, un gran saludo <3

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