jueves, 10 de julio de 2014

Capítulo 3 de Noctámbulos

Capitulo 3

Brooke


Frío. Lluvia. Humo. Fuego. Disparo. Muerto.
Frío. Lluvia. Humo. Fuego. Disparo. Muerto.
Frío. Lluvia. Humo. Fuego. Disparo…
Muerto…
Muerto…
Muerto…
MUERTO.
Me desperté sobresaltada tres veces esa semana y las dos semanas siguientes tampoco habían ido mucho mejor… Por eso el miércoles por la mañana, para no perder las buenas costumbres, me desperté cubierta de sudor frío, hiperventilando y muerta de sueño.


El sueño seguía apareciendo una y otra vez para atormentarme y cada vez me despertaba más angustiada que la anterior. Cada noche, captaba nuevos detalles de ese sueño: como el olor a cenizas y a humo, o como el sudor caía por mi frente, o como la herida de la pierna dolía más y más. Cada noche, ese sueño era más real que la noche anterior, pero lo extraño era que, cuando despertaba, no recordaba las caras de ninguno de los dos hombres que aparecían en él. Eso era lo que más me agobiaba y todas las mañanas me devanaba los sesos por recordar algún detalle, aunque fuera insignificante, de alguno de los dos.

No debería darle más importancia de la necesaria a este asunto por eso decidí, en vez de dejar que me entrase el pánico y recorrer la habitación de un lado a otro, tomar unas cuantas respiraciones profundas para calmarme, ir a la ducha, vestirme y bajar a desayunar. Era eso o empezar a obsesionarme con el sueño otra vez y acabar en el manicomio dentro de poco. Bueno, teniendo en cuenta que había dormido apenas unas horas seguidas en estas tres semanas, acabaría allí dentro de poco. Ese dichoso sueño iba a acabar conmigo.

Mientras bajaba las escaleras me percaté del ruido que venía desde la cocina. Baje las escaleras de dos en dos y fui directa hacia allí para encontrarme a mi madre haciendo el desayuno.

-Buenos días, cariño –dijo sin volverse -. ¿Quieres tortitas o tostadas? Por favor, dime que quieres tostadas –se giró hacia mí haciendo un puchero mientras su largo pelo del mismo color que el mío caía por sus hombros enmarcando su dulce, bello y aniñado rostro. En vez de mi madre parecía mi hermana mayor.

-Unas tostadas están bien. No tengo cuerpo para tortitas –conteste dándole una sonrisa cansada

-No tienes muy buen aspecto. ¿Has dormido acaso? ¿Estás bien? –dijo preocupada mientras se volvía para coger las tostadas y las dejaba encima de la mesa.
Me senté, untando mi tostada con mermelada de melocotón mientras la contestaba:

-Estoy bien. Es solo que tengo muchas cosas en la cabeza
Me dio una mirada penetrante. Ya sabes, de esas que ponen las madres para intimidarte y que les cuentes todos tus secretos más oscuros.

-En serio, estoy bien. No te preocupes. No hay nada que un buen café no pueda solucionar, ¿verdad? –dije dándole la mejor sonrisa falsa que pude poner en ese momento. Tenía que cambiar rápido de tema-. Por cierto, ¿qué haces aquí a estas horas? ¿No deberías estar durmiendo en casa de Jack? Esta semana tienes turno de noche otra vez

Evite su mirada concentrándome en la tostada que me estaba comiendo. Me siguió mirando como si sospechase algo pero decidió dejarlo pasar por esta vez.

-Sí, tenía el turno de noche pero Kristen está…

-¿Quién es Kristen? –interrumpí con la boca llena

-No hables mientras comes. Kristen es la chica nueva que te comenté. Se mudó en Agosto, ¿no te acuerdas?

-Ehh… No, no me acuerdo

-No importa. El caso es que Kristen está teniendo problemas con su novio y quiero evitarle todo lo posible por una semana hasta que se calmen las cosas

-Pero, ¿no es mejor que esa tal Kristen hable con su novio y que arreglen las cosas?

-Eso mismo le dije yo pero no atiende a razones. Está empeñada en que esa es la mejor solución a su problema. De todas maneras a mí me viene mejor. Así puedo pasar más tiempo contigo y Jack. Últimamente no os he visto nada a ninguno de los dos…

-Hablando de Jack. ¿Cuándo llega de Nueva York? Lo echo de menos

-El sábado. Yo también le echo de menos –dije ella poniendo una sonrisa triste-. ¿Vas a venir a recogerlo al aeropuerto?

-No sé… ¿Tal vez?

-Piénsatelo rápido

-Vale, vale. Pero es que…

El sonido del claxon me interrumpió. Esa era mi señal para irme.

-Bueno… Me tengo que ir ya. Te quiero –le dije a mi madre y le di un beso en la mejilla

-Yo también te quiero, cariño. Que tengas un buen día

-Eso espero –grite desde el hall de la entrada mientras cogía mi mochila y abría la puerta

Cuando salí por la puerta, me confundió no ver la vieja de camioneta de Ben y encontrarme con Range Rover de Annia. Se me hizo todavía más extraño ver a Annia en el asiento de conductor y a Ben en el de copiloto.

-Ben, me has robado el sitio –dije mientras me sentaba en los asientos de atrás

-No es mi culpa que Annia allá insistido en usurparme el puesto de chofer –dijo Ben sonriendo-. La verdad es que se siente bien ir en este asiento. Sin preocupaciones de ningún tipo. Solo yo y mis pensamientos

-Este es de esos momentos en el que se confirma mi teoría de que cada día eres más tonto –dije riéndome.

-Brookie… No sé cómo decir esto pero estas… -empezó a decir Annia mientras me miraba con cara de preocupación por el retrovisor

-Horrible, Brooke, estas horrible –interrumpió Ben

-Vaya, gracias Ben. Buenos días a ti también Annia

-¿Qué puedo decir? Soy de esos que piensan que es mejor arrancar la tirita de golpe que hacerlo poco a poco.

-¿No has dormido bien? - pregunto Annia - ¿Qué es lo que te preocupa? 

-No pasa nada, es solo ese estúpido sueño del que os hable hace días –conteste

-¿Sigues soñando con eso? Qué raro...- comento Ben 

-Tal vez ese sueño intente decirte algo - dijo Annia 

-Ya empezamos –dijo Ben de mala gana mientras miraba por la ventana

-Tú cállate que a ti no te estoy hablando

-Créeme que, si es para esas tonterías, prefiero que no me hables

-Eres tan escéptico…

-No soy escéptico. Si me dieras una prueba de que eso existe yo me lo creería pero mientras 
tanto nada

-Vale. ¿Habéis acabado ya? Porque me estáis poniendo dolor de cabeza –dije dándome un masaje en las sienes mientras que el dolor aumentaba gradualmente

- Es solo un mal sueño. Lo único que Brooke necesita es distraerse, divertirse, y yo tengo la solución perfecta –dijo Ben girándose hacia mí dándome una sonrisa pícara


-¿Cómo qué? - conteste sonriéndole de vuelta

-¡Que sabrás tu sobre sueños o sobre lo que ella necesita, sabelotodo! - contesto Annia mosqueada

-¡Annia, para de una vez! –Ben se giró hacia ella también enfadado-. Me está empezando a doler la cabeza a mí también

-Basta ya chicos - dije cansinamente - ¿Qué es lo que tienes pensado hacer, Ben?

-Bueno, está este bar a las afueras de la ciudad que está bastante bien. Hay mesas de billar. Annia, a ti te encanta el billar, ¿verdad?

Ben le dirigió a Annia una sonrisa malvada mientras Annia soltó un bufido malhumorado en respuesta mirando hacia la carretera. Todos sabíamos que Annia no tenía ningún talento para el billar y Ben usaba ese punto débil para meterse con ella. Eran como críos cuando se ponían así. Los ignore redirigiendo mi conversación a Ben

-¿Te refieres a ese bar de moteros? ¿Cómo es que lo conoces?

-Por Ricky y Tom. Y no es un bar de moteros

-¿Desde cuando vuelves a hablar con Ricky? ¿Y quién es Tom?

-Desde que tengo una banda. A Tom también le conozco de la banda. Tocamos en ese bar 
algunos viernes y sábados

-¿Qué banda? ¿Es que acaso te has vuelto un pandillero o algo así? –dijo Annia interesada en la conversación

-Una banda de música, tontita –respondió él

-¿Desde cuando tienes una banda? –pregunté yo medio indignada porque no me lo contase y medio sorprendida de ese nuevo hobbie

-¿Qué es esto? ¿Un interrogatorio? –dijo él dijo sonriendo- Estoy en una banda desde el comienzo del verano

-¿Y es de pop, en plan One Direction? –dijo Annia burlándose de él

-Ja, ja, ja. Muy graciosa. Es de rock

-¿Acaso sabes tocar algún instrumento? Por dios, no me digas que tú eres el cantante. Solo de pensarlo me dan ganas de vomitar

-Toca la guitarra –interrumpí yo

-¿Desde cuándo? –pregunto ella mirándome por el retrovisor

-Desde los diez. Él y yo dimos clases durante un mes o menos

-¿Tú también? –dijo ella girándose en su asiento para mirarme mientras que seguía conduciendo. El coche se salió bruscamente de la carretera un par de veces hasta que Ben controlo el volante

-¡Por dios, Annia! ¡Has estado a punto de matarnos! –gritó Ben enfurecido- ¡Eres un peligro!

-Oh por dios, cállate. No ha sido para tanto –contesto Annia indiferente mientras recuperaba el control del volante y me miraba por el retrovisor-. No me puedo creer que no se me informara de esto

-Annia, tomamos las clases a los diez. A ti te conocimos cuando teníamos doce –dije yo mientras me recuperaba del susto. Se me había pasado incluso el dolor de cabeza-. Por el amor al chocolate, Annia, mira la maldita carretera

-Vale, vale. Dios, estáis paranoicos –dijo ella resoplando y cambiando de tema de nuevo-. Si solo tomasteis clases un año es imposible que sepáis tocar en condiciones por lo que veo mucho menos probable que Ben toque en una banda a no ser que tus amigos sean medio estúpidos. Eso o que tus amigos son sordos

-Para tu información, yo soy una especie de prodigio musical –dijo Ben sonriendo con suficiencia

-Sigue soñando –contesto ella mientras aparcaba el coche en frente del instituto

Salimos del coche y nos sentamos en el capo haciendo tiempo antes de entrar.

-Es verdad, Annia. Él sabe tocar de oído la guitarra. Por eso no duramos mucho en las clases

-¿Y qué hay de ti? ¿Tú también tocas de oído?

-Nop. Bueno algo así. Él me enseño ese mismo verano. Mi madre pensó que era una tontería pagar las clases cuando Ben sabía tocar

-No puedo creer que no me lo contaras

-Annia, Brooke tiene colgada una guitarra en la pared de su habitación –replicó Ben

-¡Pero yo creía que era de decoración! –contestó indignada

-Lo que yo no me puedo creer es que no me contases que tenías una banda y que encima tocases en un bar –dije dirigiéndome a él

-Lo siento, ¿vale? No quería contarlo porque sabía que si os lo contaba pronto se sabría en toda la ciudad

-Yo no se lo habría contado a nadie

-Tú no pero Annia sí

-¡Oye! ¿Quién te has creído que soy? ¿Una chismosa? –soltó Annia indignada

-Sí, eres una chismosa

-Si no querías que lo supiéramos antes, ¿por qué nos lo cuentas ahora? –interrumpí antes de que se enzarzasen en otra pelea absurda

-Porque ahora necesitamos más audiencia y porque quería que nos vieras tocar

-¿Y yo qué? –dijo Annia haciendo un puchero

-A ti no te gusta esa música –dijo Ben irritado

-¿Qué sabrás tú?

-No empecéis, ¿vale? –interrumpí de nuevo

-Bueno, me voy a coger sitio en Biología –dijo Annia dándose la vuelta antes incluso de que 
me diera tiempo a despedirme

Mire a Ben. Se estaba sacando el paquete de tabaco para fumarse un cigarrillo antes de entrar

-Pídela disculpas después, ¿vale?

-¿Por qué tengo que ser yo el que se disculpe? –replicó malhumorado dándole una calada a su cigarrillo y expulsando el humo lentamente por su nariz

-Porque tú eres más razonable que ella y no soporto vuestras absurdas discusiones
Me miró fijamente a los ojos con una expresión que no pude identificar. Apoye mi mano en su rodilla, sobre sus desgastados pantalones vaqueros.

-Por favor, hazlo por mí –le mire con súplica

-No pongas esos ojitos. Sabes que no puedo decirte que no a nada si pones esa mirada –dijo mientras que colocaba un mechón de mi largo cabello detrás de mi oreja

-Por eso mismo pongo estos ojitos –dije sonriendo mientras me acercaba a su costado, apoyando mi cabeza en su hombro y él me rodeaba con su brazo, dándole otra calada al cigarro-. Por favor, no te cuesta nada. Me harías muy feliz

-Bien, vale. No seas pesada. Me disculparé. ¿Contenta? –dijo dándome un ligero beso en la sien

-Radiante –me aparte un poco para que viera mi gran sonrisa

-Lo que sea para ver esa sonrisa en tu cara
***
Sonó la campana, señalando el final de mi clase de literatura. Ya estaba en la puerta preparada para salir corriendo a mi clase de química, que estaba al otro lado del edificio y si no me daba prisa llegaría tarde, cuando el señor Price me llamó:

-Señorita Graham, ¿tendría un minuto para hablar conmigo?

-Verá, señor Price, me encantaría pero si llego tarde a clase del señor Reynolds me castigará después de clase y no es que sea un plan genial para pasar el rato, ¿me entiende?

-Lo entiendo pero no se preocupe, le pondré una nota diciendo que yo he sido la causa de su retraso

Le miré mientras sopesaba mis opciones. No sería tan malo que me perdiese unos minutos de geometría

-Está bien. Como usted diga –concluí mientras me sentaba en una mesa enfrente del escritorio del señor Price-. Señor Price, ya me ha hecho hablar con usted cuatro veces y si va a preguntarme lo que lleva diciéndome estas dos últimas semanas entonces no se moleste. 
Todavía no he decidido nada

-Sé que soy un poco insistente…

-¿Un poco? –interrumpí yo sin apenas darme cuenta. Menos mal que se estaba riendo

-Me retractó. Soy muy insistente pero eres la mejor alumna de literatura que he tenido en los 
últimos cinco años. Te encanta leer y hay un millón de universidades que estarían encantadas de tenerte. Solo tienes que hacer un par de tutorías para conseguir puntos extra y tendrás una beca asegurada en la universidad que tú quieras

-Mire, puede que sea buena estudiante pero eso de enseñar a otras personas no se me da nada bien. Lo siento
-Por favor, piénsatelo

-Eso es lo que he hecho estas dos últimas semanas. Cuando tenga una respuesta usted será el primero en saberlo

-Muy bien. Como usted diga, señorita Graham

-Nos vemos el viernes, señor Price –dije mientras me levantaba del asiento y me dirigía a la puerta

-Nos vemos. ¡Oh espera! Aquí tienes la nota para el señor Reynolds –dijo entregándome el trozo de papel que acababa de arrancar de su cuaderno

-Gracias

Cuando entre en clase todos los asientos estaban ocupados, excepto uno. Al final de la clase en el rincón de la izquierda, estaba sentado Cameron y, junto a él, el único asiento vacío que quedaba en la clase. ¿Se podría tener tan mala suerte? No, era imposible.

-Señorita Graham, ¿hay algún motivo por el cual se haya perdido los primeros 15 minutos de mi clase? - pregunto el señor Reynolds con una calma inquietante 

-Yo... el señor... estaba... - me interrumpí. Eso hombre me ponía los pelos de punta. Bueno, a mí y a todos 

-Por favor, continúe con su explicación - dijo pacientemente 

-El señor... El señor Price me pidió que me quedase un momento después de su clase. Sé que no es excusa pero... lo siento, no volverá a suceder - dije mirando al suelo porque era incapaz de mirarle a los ojos mientras le entregaba la nota

-Siéntese junto al señor Russell - dijo volviéndose hacia la pizarra para escribir un pequeño esquema de las células- Esta vez no le pondré un aviso pero la próxima vez tendrá una detención, ¿está claro? 

-Sí, claro... lo siento, le juro que... 

-¿Puede sentarse de una vez, señorita Graham, o tendré que sentarla yo mismo? -preguntó volviéndose de nuevo hacia mí 

-Sí, claro... 

Me senté junto a Cameron que, por cierto, aún no me había dirigido la palabra en las tres semanas que llevábamos de clases, cosa que agradecía enormemente ya que me seguía dando mal rollo. Yo esperaba que la mañana a partir de ahora transcurriese con normalidad, hasta que Cameron abrió la boca 

-¿Es en serio que llegaste tarde porque un profesor te lo pidió, o porque estabas fumando y se te fue la hora de las manos o algo así, princesa? - dijo con una sonrisa burlona en su rostro 

-¿Perdón? - le mire algo confundida. ¿Por qué me hablaba? ¿No podía simplemente hacer como si no existiese como había estado haciendo estas últimas semanas? 

-Creo que me he expresado con la suficiente claridad como para que lo entiendas - dijo aún con una sonrisa, pero esta vez con un tono desafiante en vez de burlón. Me las arregle para encontrar mi voz y contestarle 

-Mira, en primer lugar, yo no fumo ni nada por el estilo. En segundo lugar…

-Amor, hueles a tabaco –interrumpió. En serio, iba a borrarle esa sonrisa burlona de un guantazo

-En segundo lugar-continué sin hacerle el menor caso a su comentario-, no te debo ninguna. Y en tercer lugar, NO.ME.LLAMES.PRINCESA -una sonrisa perversa se asomó por su bello rostro. ¿Cómo alguien tan irritante podía ser tan guapo? El mundo era injusto-. ¿Qué pasa? ¿Por qué sonríes de esa forma tan siniestra?

-Sé que no has estado fumando pero has estado con el profesor de literatura. Por segunda vez esta semana, si mal lo recuerdo, y estamos a miércoles

-Gracias por recordarme que día es hoy –dije sarcásticamente-. ¿Ahora me acosas o algo así? ¿Eres un depravado mental? ¿Debería preocuparme? ¿O tal vez te gustó?
Se inclinó hacia atrás en su asiento soltando una carcajada

-Ya te gustaría a ti. ¿Tú a mi gustarme? Ridículo –dijo burlándose de mí-. No, es solo que soy de esos que se fijan en los pequeños detalles. Dime, ¿estas liada con el profesor?

-¡Por dios, eres un cerdo! ¡Y un gilipollas! ¡Ni siquiera sé por qué pierdo mi tiempo hablando contigo! –medio grite medio susurre mientras le pegaba un manotazo en el hombro lo más fuerte que pude (aunque no puede hacer mucho la verdad… ¿Acaso estaba hecho de acero o algo así?). Él se puso a reír a carcajadas

-Señorita Graham no me gustaría arrepentirme sobre mi decisión de no castigarla por su retraso, ¿estamos? - dijo el señor Reynolds mirándome muy fijamente 

-Perdón - conseguí decir. "Estúpido Cameron..." pensé para mis adentros 

-Vaya, vaya, ¡pero si la gatita tiene garras! Tal vez te llamé gatita en vez de princesa - dijo Cameron en voz baja riéndose de mí 

-Estúpido, gilipollas... - dije en voz tan baja que apenas se me podía oír 

-Créeme, me han llamado cosas peores y tú lo puedes hacer mejor, gatita - dijo él en respuesta con una sonrisa de lo más sexy y eso me hizo cabrearme aún más


Cameron 

Ir al instituto era más duro de lo que imaginaba… ¿Cómo alguien podía estar más de cinco minutos despierto? Yo apenas podía mantener los ojos abiertos más de un minuto… Todo el día rodeado de estúpidos críos adolescentes quejándose todo el rato de sus patéticas y estúpidas vidas o profesores que hablaban de cosas insignificantes para mí. Era un coñazo. Me gustaría gritarle a más de uno que se callase la maldita boca. Menos mal que Brooke se había convertido en mi entretenimiento personal. Era divertido ver como sus mejillas se teñían de rojo o como sus ojos tenía un brillo diferente por la ira. Pero solo la veía en un par de clases y solo en una era mi compañera de pupitre así que tampoco es que eso ayudase mucho.

Lo bueno es que por fin era viernes por la tarde y tendría un tiempo, aunque solo fuera un par de horas,  para relajarme.

En cuanto me asegure de que Brooke llegaba a casa sana y salva puse rumbo hacia The Green Door.

-¿Qué pasa, amigo? ¿Qué tal la escuela? ¿Tu mami ya te ha dejado salir de casa después de hacer los deberes? –dijo Roger riéndose de mí mientras me sentaba en la mesa y me ofrecía un cigarrillo

-Eres gilipollas, ¿te lo había dicho ya? –dije encendiendo el cigarrillo, mosqueado. Lo último que necesitaba era escuchar sus gilipolleces

-No te enfades, hombre. De alguna manera tendré que devolverte las putadas que me haces tú a mí

-Pues yo no te lo recomiendo si quieres conservar la capacidad de respirar

- Joder, estas de un humor de perros, ¿has tenido un...

Deje de escucharle cuando percibí una energía de la que me había familiarizado desde hacía un mes. Me di la vuelta y allí estaba. Brooke estaba aquí, en un bar lleno de humanos borrachos, eso sin contar los ángeles caídos, demonios y demás criaturas potencialmente peligrosas. ¿Que coño hacía aquí? ¿Es que estaba loca o qué? 

-Oye, Cam, dime que esa no es Brooke - dijo mirándola de manera poco sutil con una sonrisa en sus labios 

-Es ella 

-Está muy buena... ¿Qué narices está haciendo aquí? 

-No lo sé... - dije molesto por su comentario. Desde que llegue al bar, Roger me estaba pidiendo a gritos que le partiese la boca y, como no se callase, lo iba a conseguir 

Deje a Roger solo en nuestra mesa antes de que perdiese la paciencia.

Me acerque a una mesa a unos metros de distancia de la mesa en la que estaban sentados Brooke y sus amigos para  poder escuchar su conversación. 

-Así que, ¿este es el lugar donde tocas y pasas el rato? - dijo su amiga, Annia, con cara de asco 

-Ya se lo que estas pensando, pero nos lo pasaremos bien, os lo prometo - dijo el chico sentado al lado de Brooke mientras pasaba su brazo por los hombros de ella. ¿Estarían juntos? -Además, ¿no querías verme tocar?

-Esa no era yo. A mí no me interesa. La que te quería ver tocar era Brookie

-Aun así, ¿no dices siempre que el encanto de las cosas está en el interior y no en el exterior o alguna mierda de esas?

-El problema es que, tanto el interior como el exterior, son asquerosos - dijo Brooke en respuesta  bromeando - Bueno, me voy a la barra a pedir algo, ¿vosotros que queréis? –empezó a buscar en su bolso hasta que por fin encontró lo que buscaba: un carnet falso. “Eres tan obvia, princesa…”

Cuando los tres se decidieron,  Brooke fue a la barra a pedir mientras que sus amigos se levantaban y se instalaban en una de las mesas de billar vacías que había al fondo del bar. La seguí hasta que se sentó en uno de los taburetes junto a la barra a esperar a que el camarero la atendiese.

La verdad es que, para ser medio humana, o lo que quiera que fuese, la chica no estaba nada mal. Llevaba el pelo suelto, cayendo por su espada, y unos pantalones negros ajustados que abrazaban sus curvas. Su camisa blanca de tirantes dejaba al descubierto su espalda. Dios... realmente estaba muy buena.

Me acerque ha ella por detrás, susurrándole al oído 

-¿Que se supone que estas haciendo aquí? 

Ella salto de su asiento, asustada, y se giro para enfrentarme 

-Lo mismo te podría preguntar yo a ti pero realmente no me interesa tu vida

-¿Es que acaso me estas siguiendo? Ya se que soy irresistible pero no me gustaría tener que poner una orden de alejamiento en tu contra por acoso -dije alargando mi mano y colocando un mechón de su pelo detrás de su oreja. Ella me dio un manotazo suave en la mano para que me apartase. Le dedique una de mis mejores sonrisas 

-Te lo tienes muy creído, ¿verdad? Mas quisieras tu que yo te acosase 

-Viendo lo visto, la verdad es que no me importaría que me acosases - dije dándole una sonrisa perversa e intimidatoria mientras recorría su cuerpo con la mirada. Ella soltó un bufido exasperado y se giro de nuevo hacia la barra -No deberías estar aquí - le solté cambiando radicalmente de tema y centrandome en lo que realmente había venido

-¿Ah no? ¿Y por qué no debería estar aquí? - dijo girándose de nuevo, cabreada 

-Porque las chicas como tú no deberían estar en lugares como este - le dije serio esta vez- Deberías irte 

-¡Oh por favor! Tú no eres nadie para decirme donde debo o no estar, o si tengo que irme o quedarme -dijo levantándose malhumorada mientras cogía la jarra de cerveza y las dos coca-colas. La detuve en el momento en que se encamino hacia la mesa de billar, sujetándola suavemente del brazo, haciendo que me mirase a los ojos

-Te estoy protegiendo 


-No necesito que nadie me proteja. Además, de lo único que debería de protegerme son de tipos como tú -dijo mientras que me lanzaba una mirada fría y amenazadora

-Tienes razón, no te lo discuto - dije soltándola del brazo - Luego no digas que no te avise 


-Correré el riesgo - dijo dándose la vuelta y alejándose. 
***
Brooke
Me aleje de él cabreada. Era exasperante. ¿Quién se cree que es? ¿Mi padre?
Cuando llegue a la mesa de billar, deje las bebidas bruscamente en la superficie derramando parte del contenido de la jarra de cerveza ¿Por qué no se podría meter en sus propios asuntos? Solo habíamos hablado un par de veces y ya se creía con el derecho de controlarme. Y encima era un creído sabelotodo. Además todavía sentía esa sensación de angustia y de temor cuando se acercaba a mí, que hacía que todos mis sentidos se pusiesen alerta.

-¿Por qué estas tan cabreada? - dijo Annia, acercándose a mi, interrumpiendo el hilo de mis pensamientos

-¿Has visto al idiota ese de Cameron? - le dije elevando la voz haciendo que las personas a nuestro alrededor nos mirasen de forma despectiva

-Os he visto hablando -dijo Annia- ¿Qué ha pasado cariño?

-Lo siento, no me apetece hablar de él ahora mismo -dije frotándome la frente cansada- Necesito ir al baño a refrescarme. ¿Me prestas tu coletero?

-Sí, claro- contesto mientras se quitaba la coleta y su largo cabello liso y moreno caía sobre sus hombros haciendo que sus ojos azules destacasen sobre su melena y su piel pálida

-No tardes mucho. Annia es malísima en el billar y yo quiero jugar con un rival digno de mi talento -dijo Ben guiñándome un ojo y sonriendo

Le sonreí de vuelta. Ben siempre sabía como sacarme una sonrisa incluso en las peores situaciones inimaginables.

Mientras iba por el pasillo oscuro y estrecho que se encontraba al otro lado de las mesas de billar y que conducían a los baños alguien me agarró del brazo haciéndome girar. Ya estaba lista para soltar un guantazo a quién fuera que me tocase hasta que me percaté de quien era.

-Eh tranquila. Soy solo yo –dijo Ben soltando mi brazo y redirigiendo su mano a mi mejilla. Me acaricio suavemente con el dorso de su mano-. ¿Seguro que estas bien?

-No, no estoy bien. Me pone de los nervios

-Lo sé, cariño, lo sé

-Es que no entiendo por qué me hace la vida imposible. A mí, de entre todas las personas. ¿Por qué?

-Me hago una idea… -susurro tan bajo que apenas lo escuche. Había ira en su voz

-¿Cómo dices?

-Nada… ¿Quieres que hable con él? ¿O qué le pegué? Prefiero la segunda opción. Le tengo muchas ganas a ese tío…

Me reí por la seriedad de su voz. Ben era un tipo fuerte. Créeme. Ha estado en más peleas de las que te puedas imaginar y casi siempre salía sin ningún rasguño.

-Me encantaría ver cómo le partes la cara a ese imbécil pero eso está en contra de mis creencias

-¿Segura? Ese tío es peligroso, B. No va a parar nunca si no haces algo

-Gracias por la oferta pero no –dije mientras pasaba una mano por su pelo- No quiero que te metas en problemas

-Sabes que yo por ti me metería en cualquier problema. Solo tienes que decirlo

-Lo sé pero no quiero

Suspiro enojado. Acuno mi cara entre sus manos y me miró fijamente. Estábamos tan cerca que podíamos sentir el aliento del otro en nuestros rostros. Olía tan bien. A menta y algo más que no podía describir. Era un olor fresco, limpio. Nunca me había percatado de ese detalle. Ni tampoco de sus apetecibles labios carnosos. O de los destellos dorados de sus ojos verdes. ¿Estaba más guapo o me eran imaginaciones mías? Me incline más cerca. Nuestras narices casi rozándose.


De repente, como si hubiera despertado de un sueño, Ben se apartó un poco y me beso en la frente. En un abrir y cerrar de ojos él ya se estaba alejando hacia las mesas de billar, dejándome sola en el pasillo. ¿Qué demonios acababa de pasar? Estábamos a punto de, ¿besarnos? Dios, esto estaba mal. ¡Muy mal! Y lo peor de todo es que no me hubiera importado…


2 comentarios:

  1. ¡Hola, Mary! ^^

    Este ya es más largo :DD Me ha gustado mucho, se hace súper ameno. Sigue teniéndome intrigada qué es Brooke y por qué Cameron la protege, pero en cualquier caso, si para explicarlo tardas unos cuantos capítulos, yo encantada ^^ (así tengo más para leer jiji).
    Te odio un poquito: Ben me parece encantador, pero Cameron también... Ya verás, ahora pondrás un triángulo amoroso, lo harás a los dos encantadores y será terrible ver como elige :'''( Es coña, seguro que orientas bien los sentimientos de Brooke :D
    Pues lo dicho (creo que me ha quedado un poco largo el comentario :S), está genial y tengo ganas de seguir leyendo ^^
    ¡Un besazo!

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    1. Hola!!

      Estoy intentando hacerlos cada vez más extensos!! Para saber lo que es Brooke (aunque créeme que todavía ni yo misma se exactamente lo que es) todavía queda un largo camino y con Cameron más de lo mismo aunque, a diferencia de Brooke, iré dando pistas y tendrás una ligera idea de que es lo que está tramando.
      La verdad es que yo también me odio un poco en estos momentos. Verás, odio (y cuando digo que odio es ODIO EXTREMO) los triángulos amorosos. Las autoras la mayoría de las veces eligen al chico "equivocado" (para mí gusto). Y juro que yo no planee desde un principio el triángulo y tal vez no haya (ni yo me creo eso jajaja). Simplemente surgió...
      Lo peor es que he hecho a los dos encantadores y tampoco sé muy bien que sucederá jajaja supongo que a medida que vaya avanzando lo sabré...
      Me encantan tus comentarios y además mí también me ha quedado largo jajaja
      Gracias y muchos besos!!!

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