lunes, 30 de junio de 2014

Prólogo de Noctámbulos

Hola a todos/as!! Esta es mi primera historia/novela que me decido a publicar. La verdad es que empece a escribirla hace dos veranos pero la deje un poco de lado por falta de ideas, estudios, problemas y, para que vamos a engañarnos, por PEREZA. Cualquier crítica, ya sea buena o mala, idea, sugerencia, etc. me encantaría leerla así que deja un comentario (si quieres) dando tu opinión.
 Espero que os guste y que disfrutéis leyéndola tanto como yo he disfrutado escribiéndola.
Bueno, sin más dilación, aquí comienza la historia de Brooke y Cameron.
Un beso :)

P.D: Pensamientos en "cursiva y con comillas", notas en (paréntesis y en negrita)




Prólogo

Hacía mucho frío. El viento apartaba con suavidad el cabello de mi rostro mientras que el humo me impedía observar lo que sucedía a mi alrededor y se metí por mis fosas nasales haciendo que respirar me resultase una tarea de lo más complicada. El sonido de los truenos sonando a unos pocos kilómetros de distancia me indicaba que la tormenta se avecinaba más rápido de lo que me imaginé cuando salí de casa. 

Camine sin rumbo fijo entre los escombros intentando ignorar las llamas que consumían lo poco que quedaba del viejo almacén. Estaba asustada, desorientada, helada y herida. No sabía dónde dirigirme, si es que había algún lugar a donde irme. Si al menos supiera donde estoy…

De pronto, comenzó a caer la lluvia. 

Necesitaba encontrarle, saber que está bien. ¿Por qué le deje hacer semejante estupidez? "Y si no está vivo… ¿Qué pasará, Brooke? ¿Cómo lo vas a superar? No puedes perderle a él también…" pensé dándole vueltas y vueltas a ese único pensamiento. "Brooke, eso no puede ser. Él lo prometió." Dijo una voz en mi cabeza. Mi “yo optimista”. "Déjame recordarte que él no es muy dado a cumplir sus promesas…" dijo mi “yo insoportable”. Me estaba volviendo loca. 
"Tengo que encontrarle. No puede estar muerto. Necesito encontrarle. ¿Dónde está? Esto no puede estar pasando. No puedo. No puedo. No puedo."

NO.PUEDE.ESTAR.MUERTO.

La lluvia se hizo cada vez más y más intensa. Necesitaba encontrarle cuanto antes e irnos de este espantoso lugar. Necesitaba irme a casa. Seguí buscando entre los escombros y note que cada vez se me hacía más difícil respirar y moverme por culpa del maldito humo. De pronto, oí mi nombre. Me di la vuelta y allí estaba él. Estaba vivo. Camine lo más rápido que mi pierna herida me permitía y cuando llegué hasta él me lance a sus brazos. En ese momento lo olvide todo. Solo quería quedarme allí para siempre. Quería que esa sensación de seguridad perdurara en mí. Me sentí la persona más afortunada del mundo. 

-Pensé que habías muerto – me susurro al oído mientras me abrazaba contra su cuerpo.

-Yo también pensé que habías muerto – le conteste con lágrimas deslizándose por mis mejillas-. No vuelvas a hacerme esto NUNCA. No puedo soportarlo. No pued…

-No volveré a dejarte sola, te lo prometo – me dijo sujetando mi rostro entre sus manos haciendo que mis ojos se encontraran con los suyos.

Estaba a punto de besarle cuando escuche una voz a mis espaldas

-¿Creíais que os ibais a ir de rositas después de destrozar mi plan?- escuché una voz tan familiar que me hacía temblar de miedo y odio a partes iguales- Pues estabais muy equivocados. Nadie en su sano juicio intenta joder mis planes 

Y entonces, antes incluso de que llegara a darme la vuelta para enfrentarme a él, escuche un disparo que me sobresalto.


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